Los primeros resultados de la cosecha de girasol comenzaron a consolidarse en el centro norte de la provincia de Santa Fe, con rendimientos que superaron las expectativas iniciales y estados sanitarios mayoritariamente positivos. Así lo indicó el último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas, que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, correspondiente al período comprendido entre el 31 de diciembre de 2025 y el 6 de enero de 2026. El relevamiento incluye doce departamentos, entre ellos Castellanos, San Cristóbal, Las Colonias y San Martín.
Según el trabajo, la oleaginosa alcanzó una superficie implantada de 160.000 hectáreas, lo que representa un incremento del 18 % interanual. En las áreas ya recolectadas, los rindes oscilaron entre 17 y 20 quintales por hectárea, con una tendencia creciente de entre 3 y 4 qq/ha, y máximos puntuales que llegaron a 25 y 27 qq/ha.
El informe destaca que “el 90 % del área evaluada presentó estados buenos, muy buenos a excelentes”, tanto en lotes en floración como en madurez fisiológica, mientras que el resto se ubicó en condiciones de bueno a regular. Esta estabilidad productiva fue atribuida a “las lluvias registradas durante el ciclo del cultivo”.
No obstante, se advirtió que en algunos sectores persistió el ataque de aves, lo que motivó aplicaciones para acelerar el secado de los cultivares y adelantar la cosecha, con el objetivo de “reducir las pérdidas ocasionadas por los daños”.
Lluvias irregulares y condicionamientos generales
El informe también señaló que durante la semana analizada se registraron precipitaciones de variada intensidad y distribución heterogénea en los departamentos Vera, General Obligado y San Javier, con valores que fluctuaron entre 2 y 35 milímetros.
Se trató de la novena semana consecutiva con lluvias desparejas, una situación que volvió a condicionar “la normalidad, regularidad y ritmo de las actividades agrícolas”, impactando tanto en la siembra como en las tareas de manejo y monitoreo de los cultivos.
Maíz temprano y soja: panorama favorable
En el caso del maíz temprano, la superficie alcanzó 95.000 hectáreas, un 20 % más que en la campaña anterior. Las condiciones ambientales fueron calificadas como “muy favorables”, permitiendo una buena emergencia, adecuada densidad de plantas y un desarrollo vegetativo vigoroso.
El 98 % de los lotes se ubicó en estados bueno, muy bueno o excelente, sin complicaciones significativas hasta el momento.
Por su parte, la soja temprana finalizó su proceso de implantación con 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que en el ciclo previo. El cultivo presentó “buena germinación, desarrollo normal y adecuada disponibilidad de agua útil en los suelos”.
Algodón, sorgo y cultivos tardíos
La siembra de algodón avanzó hasta el 87 %, con mayores progresos en el oeste provincial, aunque el ritmo estuvo condicionado por los excesos de humedad. La superficie final aún no fue definida, pero se estimó que sería inferior a la de la campaña anterior, debido a factores climáticos y a la mayor rentabilidad de otros cultivos.
En cuanto al sorgo granífero, la implantación sería un 10 % menor respecto del ciclo previo, afectada por los pobres resultados obtenidos en campañas anteriores. El avance alcanzó el 95 %.
La soja tardía (de segunda) mostró un avance del 80 %, con buena germinación y desarrollo vegetativo, mientras que el maíz tardío alcanzó un 55 % de implantación, con una intención de siembra que creció un 22 % interanual.
Agua útil y perspectivas
Finalmente, el informe destacó que en la mayor parte del centro norte santafesino se verificó una buena a muy buena disponibilidad de agua útil en los perfiles de suelo, producto de las precipitaciones acumuladas desde octubre.
Sin embargo, se observaron “sectores encharcados en posiciones topográficas bajas”, lo que, junto a la dinámica climática y las decisiones productivas, seguirá influyendo en la evolución de la campaña gruesa en curso.