El informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Santa Fe señaló que el avance de la cosecha permitió confirmar rendimientos en girasol y maíz temprano, mientras las lluvias influyeron en el ritmo de las tareas.

Seguir en
Lote con maíz temprano (de primera); en R6 (madurez fisiológica), con muy buen desarrollo de mazorcas, en el centro del departamento Castellanos Foto: BCSF

El avance de la cosecha gruesa en el centro-norte de la provincia de Santa Fe permitió consolidar los rendimientos del girasol y del maíz temprano, según el informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe con datos actualizados al 10 de marzo de 2026.

El reporte indicó que durante la última semana se registraron precipitaciones de consideración, especialmente en departamentos del noroeste provincial, situación que generó distintos escenarios productivos en la región. En ese sentido, el documento consignó que “las lluvias ocurridas en la semana, con importantes volúmenes de agua caída en departamentos del noroeste, generaron distintas realidades en la región en cuanto al ritmo de la cosecha de girasol y maíz temprano”.

Girasol

 

Para la campaña actual se sembraron 160.000 hectáreas de girasol, lo que representa un incremento del 18 % respecto de las 131.100 hectáreas implantadas en el ciclo anterior.

El proceso de cosecha finalizó en el norte santafesino, mientras que en el centro-sur avanzó a un ritmo más lento debido a las precipitaciones registradas en algunos días de la semana. El grado de avance de las labores alcanzó el 92 % del área sembrada.

Los resultados productivos se consolidaron según las diferentes zonas. En el norte provincial, donde la recolección concluyó, los rendimientos promedios mínimos oscilaron entre 17 y 19 quintales por hectárea, con máximos de 25 a 27 qq/ha y registros puntuales de 30 qq/ha.

En el sector centro, donde la trilla continuó a ritmo constante y próxima a finalizar, los rindes promedios mínimos se ubicaron entre 20 y 22 qq/ha, con máximos de 30 a 32 qq/ha y casos puntuales que alcanzaron los 38 qq/ha.

En tanto, en el sur del área relevada los cultivares se encontraron en etapa final de fructificación y comienzo de la recolección, con primeros resultados que oscilaron entre 18 y 22 qq/ha y máximos cercanos a 25 qq/ha.

Maíz temprano

El maíz temprano alcanzó una superficie de 95.000 hectáreas, un 20 % superior a las 61.500 hectáreas implantadas durante la campaña anterior.

El informe destacó que las condiciones ambientales favorecieron el desarrollo del cultivo durante su ciclo. En ese marco, se señaló que “el 98 % de los cultivares se encontró en estados bueno, muy bueno o excelente, hasta la fecha sin complicaciones”, mientras que el 2 % restante presentó condiciones entre buenas y regulares.

El proceso de cosecha avanzó lentamente, con pocas horas diarias de trabajo debido a los altos niveles de humedad ambiental y del grano.

Los resultados obtenidos mostraron diferencias según las zonas. En el norte, los rendimientos promedios mínimos se ubicaron entre 35 y 55 qq/ha, con máximos de 65 a 75 qq/ha y lotes puntuales que alcanzaron 85 qq/ha.

En el centro, los rindes mínimos oscilaron entre 70 y 75 qq/ha, con máximos de 90 a 100 qq/ha y registros puntuales de hasta 125 qq/ha.

En el sur, los primeros lotes arrojaron rendimientos mínimos de 70 a 75 qq/ha, con máximos de 95 a 110 qq/ha y maizales puntuales que alcanzaron 128 qq/ha.

Soja temprana

La soja de primera cubrió una superficie de 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que las 1.037.000 hectáreas del ciclo 2024/2025. El cultivo presentó buena germinación, emergencia y desarrollo vegetativo normal.

Lote con soja temprana (de primera), en R7 (comienzo de madurez), con muy buen estado, uniforme, en el centro oeste del departamento Castellanos
Lote con soja temprana (de primera), en R7 (comienzo de madurez), con muy buen estado, uniforme, en el centro oeste del departamento Castellanos

 

Las precipitaciones registradas durante la etapa de llenado de semilla resultaron favorables para el cultivo. El informe indicó que estas lluvias fueron clave ya que “los cultivares consolidaron las expectativas por los futuros rendimientos especialmente en el área de mayor superficie sembrada”.

En cuanto al estado de los lotes, el 97 % de la soja temprana se encontraba en condición buena a muy buena, con algunos lotes excelentes; el 2 % en estado bueno a regular y el 1 % restante en condición regular a mala.

Otros cultivos

En algodón, el proceso de implantación resultó entre un 22 y un 24 % menor que en la campaña anterior, cuando se habían sembrado 106.100 hectáreas. Las lluvias recientes mejoraron parcialmente el estado de los cultivares, que habían sido afectados por la falta de precipitaciones y las altas temperaturas.

El informe señaló que hasta el momento no se registraron plagas ni enfermedades, aunque se recomendó a los productores mantener monitoreos ante la posible presencia del picudo algodonero.

En el caso del sorgo granífero, la siembra finalizó con 120.000 hectáreas, un 10 % menos que las 132.450 hectáreas del ciclo anterior. Los lotes más avanzados se encontraron en etapas reproductivas, mientras que el resto transitó el inicio de la floración o el final del desarrollo vegetativo.

La soja tardía alcanzó una superficie de 595.000 hectáreas, apenas un 0,2 % más que en la campaña pasada. El cultivo presentó buen desarrollo vegetativo e inicio de floración, aunque en algunos sectores del norte y en suelos de menor aptitud se observaron situaciones de estrés hídrico o térmico que comenzaron a revertirse con las precipitaciones recientes.

Por su parte, el maíz tardío completó una superficie implantada de 89.000 hectáreas en los departamentos relevados por el sistema de estimaciones agrícolas. El cultivo atravesó su desarrollo vegetativo e inicio de los estados reproductivos sin dificultades, favorecido por las lluvias y las condiciones ambientales de las últimas semanas.

Condiciones hídricas

En el área total de estudio —que comprende los departamentos Nueve de Julio, Vera, General Obligado, San Cristóbal, San Justo, San Javier, Garay, Castellanos, Las Colonias, La Capital, San Martín y San Jerónimo— las precipitaciones registradas durante cuatro semanas consecutivas generaron en algunos sectores bajos encharcamientos y anegamientos.

En el resto de la región, en cambio, se observó una muy buena infiltración del agua caída.

El informe concluyó que “la dinámica de los distintos escenarios ambientales y las particularidades locales de cada zona geográfica determinaron la realidad de la cosecha gruesa” en el centro-norte santafesino.

Seguí las noticias de Radio Mitre Santa Fe en Google News Seguinos en Google News