La campaña de trigo 2025 presentó resultados productivos destacados en la región de Rafaela, de acuerdo con el informe técnico de la Red de Evaluación de Variedades de Trigo Pan (RET) elaborado por la Estación Experimental Rafaela del INTA. El estudio analizó el comportamiento de distintas variedades registradas a nivel nacional y relevó variables fenológicas, productivas y de calidad industrial.
El documento señaló que el ciclo del cultivo estuvo marcado por “condiciones climáticas mayormente favorables”, con un escenario hídrico inicial considerado “muy bueno”, producto de las precipitaciones otoñales que permitieron una adecuada recarga del perfil del suelo. En total, durante el ciclo del cultivo se registraron 281,3 milímetros de lluvias, un valor que superó ampliamente al de la campaña seca anterior.
Según el informe, las lluvias ocurridas en julio y agosto “excedieron la media histórica y favorecieron un buen desarrollo vegetativo”, mientras que el déficit registrado en septiembre, coincidente con el período crítico, no tuvo impacto negativo en los rendimientos debido a la disponibilidad previa de agua y a un régimen térmico favorable.
En materia térmica, se contabilizaron 32 heladas agronómicas, una cifra inferior tanto al promedio histórico local como a la campaña anterior. Desde el INTA se destacó que “no se observaron efectos negativos sobre el cultivo”, especialmente durante las etapas reproductivas de floración y llenado de granos, que transcurrieron con temperaturas superiores a los valores históricos.
El análisis del coeficiente fototermal, que integra radiación y temperatura, mostró valores elevados durante todo el período de floración. Este comportamiento fue definido como “un indicador de alta potencialidad ambiental”, en línea con los altos rendimientos obtenidos.
Los mayores resultados productivos se registraron en cultivares de ciclo largo e intermedio-largo sembrados en fechas tempranas e intermedias, con promedios cercanos a los 3.660 y 3.690 kilos por hectárea. En contraste, los cultivares de ciclo corto e intermedio implantados a comienzos de agosto alcanzaron los menores rendimientos, con un promedio de 2.777 kilos por hectárea.
El informe concluyó que la combinación de un buen manejo agronómico, condiciones ambientales favorables y una adecuada elección de cultivares permitió alcanzar “elevados rendimientos y buenos parámetros de calidad”, consolidando a la campaña 2025 como una de las más favorables de los últimos años en la región.