La situación en Lácteos Verónica continúa sin una resolución clara, para bien o para mal. Desde hace tiempo, la empresa atraviesa serios problemas que impactan de lleno en los trabajadores, quienes no perciben sus salarios -2 meses- y tampoco pueden desarrollar sus tareas habituales.
Se trata de un conflicto que se arrastra desde hace aproximadamente un año y que mantiene en vilo a empleados, familiares y referentes gremiales, en un contexto marcado por la incertidumbre y la preocupación social.
Este sábado, tal como ocurrió el pasado 13 de febrero, se llevó adelante una nueva movilización y concentración frente a la planta ubicada en Lehmann, con la participación del sindicato Atilra, trabajadores, familiares y allegados, quienes volvieron a visibilizar el reclamo.
Lo último acontecido en relación al conflicto fue la asistencia alimentaria proveniente del Ministerio de Desarrollo, gestionada de manera conjunta entre Atilra y el senador Alcides Calvo, como medida paliativa frente a la delicada situación que atraviesan las familias afectadas.
Durante la jornada, Alejandro Cabrera, referente gremial de Sunchales, cuestionó con dureza la actitud de la empresa y apuntó a la falta de definiciones tras gestiones oficiales. “El Gobierno Provincial llamó hace 15 o 20 días a Alejandro Espiñeira para una reunión. Él asistió y todavía está esperando una respuesta. Claramente estamos ante una rebelión de la empresa, una actitud caprichosa o una estrategia para dilatar el conflicto y ganar tiempo”, expresó. Además, aseguró que el gremio continuará acompañando a los trabajadores: “Nuestra gestión puede ser exitosa o no, pero la vamos a llevar adelante con el apoyo total de los trabajadores de Verónica”.
Cabrera también detalló las medidas que viene impulsando el sindicato en el marco del conflicto. “Estamos asesorando y acompañando a los trabajadores en reclamos individuales que se vuelven colectivos, con el envío de telegramas reclamando sueldos adeudados y el Sueldo Anual Complementario, segunda cuota 2025. Estamos haciendo todo lo que corresponde, cuidando también no dar pasos en falso que dejen a los trabajadores sin representación”, afirmó.
Consultado sobre la posibilidad de que los empleados puedan hacerse cargo de la empresa, Cabrera fue prudente. “Nada es inviable si se dan las condiciones, pero primero la empresa tiene que definir qué va a hacer con Verónica y con los puestos de trabajo. Además, esas decisiones las determina la Justicia, no los sindicatos ni los trabajadores”, sostuvo.
Por su parte, Juan Lucena, secretario general de Atilra Totoras, con injerencia en la planta de Clason, advirtió que el conflicto ingresó en una etapa de mayor tensión. “Hay dos alternativas que vamos a llevar a la práctica. En pocos días va a haber una movida grande y vamos a necesitar el acompañamiento de los trabajadores de las tres plantas. Y si no resulta, los vamos a ir a buscar casa por casa, porque sabemos dónde viven”, afirmó.
Lucena remarcó que el objetivo central es lograr la unidad de todos los trabajadores. “Solo no se salva nadie. A partir de ahora, borrón y cuenta nueva, hay que marchar todos juntos. El gremio ya hizo en diciembre una denuncia penal en los juzgados federales por retención indebida, y eso también está en marcha”, concluyó.