La Selección Argentina de rugby estuvo muy cerca de consumar una remontada histórica en Londres, pero terminó perdiendo 27-23 ante Inglaterra en el mítico estadio Twickenham. El conjunto dirigido por Felipe Contepomi cerró así su temporada 2025 con una actuación de alto voltaje, que combinó momentos de irregularidad con una segunda mitad llena de carácter.
El encuentro marcó además un emotivo homenaje a Ignacio Fernández Madero, referente del rugby argentino, cuya imagen se proyectó en las pantallas del estadio mientras el público acompañó con un cálido aplauso el minuto de silencio.
Un inicio cuesta arriba ante una Inglaterra eficaz
Los Pumas arrancaron con iniciativa, pero Inglaterra golpeó primero y con contundencia. A los pocos minutos, George Ford abrió el marcador con un drop y, tras un error en la salida, Max Ojomoh interceptó una pelota para estirar la diferencia con un try que puso el 10-0.
La ventaja británica continuó creciendo gracias a una defensa sólida y un ataque preciso: Immanuel Feyi-Waboso apoyó el segundo try local luego de una buena maniobra colectiva. Ford, infalible en la primera mitad, dejó el marcador 17-0 y obligó a Argentina a remar desde atrás.
Los Pumas tuvieron oportunidades para descontar en ese tramo: un knock-on cerca del ingoal y un penal desviado impidieron sumar. No obstante, Tomás Albornoz logró finalmente quebrar el cero con un penal que dejó el primer tiempo 17-3.
En la última jugada antes del descanso, Inglaterra tuvo un try anulado por el TMO, lo que permitió a los dirigidos por Contepomi irse al entretiempo con vida.
Reacción argentina y final para el infarto
El complemento mostró una versión completamente distinta de Los Pumas. Con mayor firmeza en el contacto y decisiones más claras en ataque, Argentina apoyó un try a través de Justo Piccardo a los 44 minutos. Albornoz convirtió y volvió a sumar con un penal para achicar la diferencia a cuatro (17-13).
La presión albiceleste se intensificó y Santiago Carreras dejó el partido 17-16 con otro penal. En ese tramo, Inglaterra lució incómoda y cometió errores poco habituales.
Sin embargo, la reacción local llegó en el momento justo: Henry Slade apoyó el try que volvió a abrir la brecha y Ford agregó dos envíos más a los palos para poner el 27-16.
Lejos de rendirse, Los Pumas fueron por más. Rodrigo Isgró apoyó un try que, convertido por Carreras, dejó el marcador 27-23 y encendió la esperanza argentina. En la última jugada, una pérdida en un line frenó la ofensiva final y selló el resultado.
Un balance con sabor a poco, pero con señales positivas
Pese a la derrota, Los Pumas mostraron una notable capacidad de reacción ante un rival que llegaba con once triunfos consecutivos y que mantiene una fuerte localía en Twickenham. La actuación argentina dejó aprendizajes y certezas de cara al año próximo, especialmente por lo demostrado en el segundo tiempo.
El encuentro también marcó el cierre de un año con victorias importantes ante Escocia y Gales, un plantel en crecimiento y jóvenes que siguen sumando experiencia en escenarios de máxima exigencia.