El Paris Saint-Germain escribió este sábado la página más importante de su historia. En una final inolvidable disputada en Múnich, el equipo francés aplastó al Inter de Milán por 5 a 0 y se coronó campeón de la UEFA Champions League por primera vez.
El equipo dirigido por Luis Enrique no dejó dudas. Desde el inicio impuso su ritmo y desarticuló por completo al conjunto italiano, que nunca logró hacer pie. Los goles fueron obra de Achraf Hakimi (12’), Désiré Doué por duplicado (20’ y 63’), Khvicha Kvaratskhelia (73’) y Senny Mayulu (86’), en un marcador tan abultado como merecido.
El dominio del PSG fue absoluto. Con una presión alta, circulación dinámica y una versatilidad táctica notable, neutralizó cualquier intento del Inter, que apenas generó situaciones de peligro. La solidez del mediocampo liderado por Vitinha, la movilidad de Doué –figura del encuentro– y la precisión ofensiva fueron las claves de una victoria que quedará en la historia.
Luis Enrique volvió a demostrar por qué es uno de los entrenadores más influyentes del momento. Sin la presencia de Kylian Mbappé, el técnico español apostó por un juego colectivo que deslumbró a propios y extraños. Su enfoque flexible y estratégico desarticuló al sistema de tres centrales propuesto por Simone Inzaghi, dejando al Inter sin respuestas.
Lejos de la paridad que se esperaba en la previa, la final resultó ser un monólogo parisino. El conjunto italiano, liderado por un apagado Lautaro Martínez, terminó desdibujado, superado física y mentalmente. La falta de reacción y la desconexión entre sus líneas reflejaron la contundencia del planteo rival.
Con este triunfo, el PSG no solo conquista su primera Champions League, sino que también lo hace con una de las finales más desequilibradas en la historia reciente del torneo. El club francés, tantas veces criticado por su falta de eficacia en instancias decisivas, finalmente alcanzó la gloria con una exhibición de alto vuelo.