La baja en el índice de inflación de abril, que se ubicó en un 2,8%, generó optimismo en el gobierno, pero desde el Centro de Economía Política Argentina advierten que la situación está lejos de estar controlada. Carolina Berardi, politóloga e integrante del CEPA, dialogó con Mitre Santa Fe y brindó una lectura crítica del panorama económico actual, cruzado por decisiones políticas de fuerte impacto social.
“El 2,8% sorprendió para bien, especialmente en el contexto de una salida parcial del cepo, donde las empresas todavía no acceden libremente al dólar oficial”, señaló Berardi. Explicó que la relativa estabilidad del tipo de cambio, que apenas subió un 5% en abril, ayudó a contener los precios. Sin embargo, advirtió que la inflación acumulada sigue siendo alta, con un 47% interanual, y que los alimentos siguen liderando los aumentos, afectando directamente a las familias.
Respecto al contexto político, criticó lo que denominó como “aceleración electoralista” del gobierno: “Están anunciando una medida por día. Bajaron impuestos a celulares y consolas, y lo más grave es un posible nuevo blanqueo de capitales sin control”, afirmó. Según la analista, permitir el ingreso de dólares sin declarar sin preguntar su origen “abre la puerta al lavado de dinero” y contradice compromisos internacionales como los establecidos por el GAFI.
También cuestionó el enfoque oficial respecto al mercado de alimentos y a las paritarias: “Dicen que creen en el libre mercado, pero cuando no les conviene, intervienen. Frenaron una paritaria de comercio para evitar aumentos salariales que impacten en precios”. Frente a este escenario, recomendó comparar precios y aprovechar promociones, aunque reconoció que no todos tienen el tiempo para hacerlo.
En cuanto a los alquileres, Berardi se mostró muy crítica con la derogación de la Ley de Alquileres vía DNU: “Eliminar la ley sin reemplazo dejó a los inquilinos completamente desprotegidos. El Estado se retiró de una relación que es estructuralmente desigual”, sostuvo.
Finalmente, consideró que el acuerdo con el FMI y los recientes desembolsos son parte de una estrategia electoralista: “Es deuda para que Milei llegue a octubre con el dólar planchado, pero que vamos a pagar todos los argentinos”.