Un informe privado y datos oficiales advierten que cientos de miles de familias en la Argentina viven en viviendas con pisos de tierra, una condición que se vincula con problemas sanitarios, educativos y de acceso a servicios básicos.

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Más de 300 mil hogares en la Argentina habitan viviendas con pisos de tierra, una situación que refleja déficits estructurales persistentes y que afecta de manera directa las condiciones de vida de quienes residen en esos espacios, especialmente niños y niñas. Así lo indican relevamientos sociales y estadísticas oficiales que analizan la calidad de los materiales de las viviendas y el acceso a servicios esenciales.

Según un informe elaborado por la consultora Tejido Urbano, la presencia de pisos de tierra no solo constituye un indicador de precariedad habitacional, sino que también se asocia a mayores riesgos sanitarios y dificultades en el desarrollo infantil. El estudio señala que esta condición incrementa la exposición a enfermedades y tiene impacto en la trayectoria escolar de las infancias.

Impacto en salud, educación y acceso a servicios

 

 

El diagnóstico se complementa con datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Indec, correspondiente al primer semestre de 2025, que releva la situación habitacional en 31 aglomerados urbanos del país. El informe oficial muestra que los déficits en los materiales de construcción, como pisos, techos y paredes, se concentran principalmente en los hogares de menores ingresos.

De acuerdo con la ECV, más del 12% de los hogares ubicados en el primer quintil de ingresos presenta materiales deficitarios en la vivienda, una proporción que disminuye de manera significativa a medida que aumentan los ingresos. En particular, la presencia de pisos de tierra o materiales no consolidados es más frecuente entre los hogares que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.

La encuesta también revela que estas carencias habitacionales suelen combinarse con un acceso limitado a servicios básicos. Entre los hogares indigentes, el 72,1% carece de al menos uno de los tres servicios esenciales: agua corriente, gas de red o desagües cloacales. En los hogares pobres, solo el 29,6% cuenta con los tres servicios.

Estos déficits estructurales, sumados a la persistencia de pisos de tierra, configuran un entorno que condiciona la salud, la escolaridad y el bienestar general, y ponen de manifiesto la continuidad de las desigualdades habitacionales en la Argentina.

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