Tras la difusión de los últimos datos de pobreza, que marcaron un 28,2% a nivel nacional y un 6,3% de indigencia, el economista Matías Battista puso el foco en cómo se construyen esas cifras y advirtió que no son directamente comparables con períodos anteriores.
“El dato muestra una baja respecto al primer semestre de 2024, cuando la pobreza rondaba el 52%, pero hay que entender que hubo un cambio metodológico en la medición”, explicó.
Según detalló, el INDEC modificó la forma de relevar los ingresos en la segunda mitad de 2024, incorporando con mayor precisión ingresos no salariales como la Asignación Universal, la Tarjeta Alimentar y programas sociales. “Esto hace que los ingresos medidos sean mayores, pero corta la comparabilidad histórica”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que “es cierto que la pobreza está bajando, pero no en los niveles que parecen desprenderse de la comparación con años anteriores”, ya que se trata de metodologías distintas. “Es como comparar peras con manzanas”, graficó.
Battista también remarcó que otro punto clave es la composición de la canasta básica total, que define el umbral de pobreza. “Si se actualizara el peso de los servicios públicos dentro de la canasta, el nivel de pobreza sería mayor”, afirmó.
Además, advirtió sobre una contradicción entre los datos oficiales y la realidad cotidiana: “Hoy vemos familias más endeudadas, usando tarjetas para consumir lo básico, algo que no debería ser compatible con una baja tan fuerte de la pobreza”.
En cuanto a la tendencia, indicó que no se mantendría la baja. “Hay mediciones que muestran un aumento en los últimos meses”, aseguró.
Por último, recomendó observar otras fuentes para tener una visión más completa. “El Observatorio de la UCA mide la pobreza de manera multidimensional y hoy está muy por encima del dato oficial”, explicó.
El economista también ejemplificó el impacto del costo de vida con el aumento de los servicios: “No podemos tener tarifas de luz cercanas a valores de países desarrollados con salarios mucho más bajos”, concluyó.