La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este 4 de mayo en el marco del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, con el estrecho de Ormuz como principal foco de crisis. Según autoridades iraníes, sus fuerzas navales lanzaron misiles contra un buque de guerra estadounidense que intentaba atravesar la estratégica vía marítima, aunque Washington negó que el ataque haya ocurrido.
El gobierno iraní también aseguró haber impedido el ingreso de destructores de Estados Unidos en la zona tras emitir una “advertencia firme”, y advirtió que cualquier embarcación militar extranjera que intente cruzar el estrecho será considerada un objetivo legítimo.
Desde la Casa Blanca, en tanto, rechazaron la versión iraní y afirmaron que ninguno de sus buques fue alcanzado. En paralelo, el Comando Central estadounidense avanza con el despliegue del denominado “Proyecto Libertad”, una operación militar que busca escoltar a cientos de barcos comerciales atrapados por el bloqueo en el golfo Pérsico.
El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, permanece bajo una situación crítica. Irán mantiene restricciones al tránsito marítimo y amenaza con responder militarmente a cualquier intervención extranjera, mientras Estados Unidos insiste en garantizar la libre navegación en la zona.
En este contexto, el riesgo de una confrontación directa sigue en aumento, con negociaciones diplomáticas estancadas y un fuerte impacto en los mercados energéticos globales, que reaccionan ante la posibilidad de una interrupción prolongada del suministro.