Los países del Grupo de los Siete (G7) evalúan liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo como medida de emergencia para contener el fuerte aumento del precio del crudo provocado por la guerra en Medio Oriente.
El debate se realiza en medio de una rápida escalada de los mercados energéticos. El barril de petróleo superó los 100 dólares —y en algunos momentos se acercó a los 120— debido a las interrupciones del suministro y a la creciente tensión militar en la región.
La medida que discuten los ministros de Finanzas del G7 contempla una liberación coordinada de entre 300 y 400 millones de barriles desde reservas estratégicas administradas por los países miembros y coordinadas con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). De concretarse, sería una de las mayores liberaciones de crudo de emergencia realizadas hasta ahora.
El objetivo es aumentar temporalmente la oferta global para aliviar la presión sobre los precios del petróleo y reducir el impacto económico que la crisis energética podría generar en la inflación y el crecimiento mundial.
El alza del crudo está vinculada al conflicto en Medio Oriente y a las interrupciones en rutas clave de suministro, como el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca del 20% del petróleo mundial. Las tensiones han provocado ataques a infraestructura energética, reducción de la producción en algunos países del Golfo y preocupación por posibles cortes adicionales en el suministro.
El mecanismo de liberación de reservas estratégicas ha sido utilizado en contadas ocasiones para enfrentar crisis energéticas globales, como durante la Guerra del Golfo, tras el huracán Katrina o durante la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Por ahora, los gobiernos del G7 mantienen consultas de emergencia para decidir si activarán esta herramienta. Analistas advierten que la efectividad de la medida dependerá en gran parte de la duración del conflicto y de la estabilidad del transporte de petróleo en la región.