En un acto de gran relevancia institucional, el fiscal federal Gustavo Onel fue quien finalmente encabezó la quema de 550 kilogramos de cocaína en la ciudad de Rafaela. La sustancia fue el resultado de tres importantes investigaciones judiciales que permitieron retirar del mercado ilegal una cifra millonaria en estupefacientes. "Producto de estos tres procedimientos, estamos procediendo a la incineración de la sustancia", explicó el funcionario durante la ceremonia.
Durante su discurso, el Dr. Onel puso en valor el compromiso de las fuerzas de seguridad involucradas, reconociendo que la labor se realizó en contextos complejos. "Sabemos que las condiciones no son fáciles ni ideales, pero aún así los muchachos ponen, por sobre los reclamos y las necesidades, el cumplimiento del deber; esto lo valoramos muchísimo", remarcó ante los presentes.
La investigación no se limitó al territorio santafesino, sino que reveló una compleja red de distribución. Según detalló el fiscal, "esto es una banda, o distintas bandas, que operaban en las provincias de Formosa, Jujuy, Córdoba y también en Buenos Aires". En ese sentido, destacó que el éxito de los operativos fue posible gracias a que "hemos trabajado coordinadamente con gendarmerías de otras provincias junto con la Justicia Federal".
Finalmente, respecto al avance de las causas judiciales vinculadas a este cargamento, el fiscal confirmó que el proceso ya cuenta con resultados concretos en los tribunales: "Hoy hay ocho personas imputadas sometidas a proceso y dos condenadas", concluyó, reafirmando el impacto del trabajo conjunto en la lucha contra el crimen organizado.