Indumentaria negra, medias blancas y gomones de un fosforecente color naranja. Así llegó a Tribunales desde la Alcaidía local Alex Jesús Iramaín, acusado de haber protagonizado un robo en carácter de coautor, con agravantes: actuó acompañado de un menor y utilizó un "arma impropia" (una lima de hierro a la que empleó como arma blanca) para cometer un asalto.
¿Qué pasó en esa noche/madrugada?
Un emprendedor recibió un pedido de un postre, concretamente un turrón de quaker. El pedido provenía de un domicilio de Tucumán al 1800. El encargado de entregar el pedido partió al sitio: quedaba muy cerca de su casa, a menos de dos cuadras. En la moto se subió también su pareja.
Cuando llegaron al lugar, fueron abordados por dos sujetos: uno se tapaba el rostro con una gorra, el otro con una capucha. MIentras uno amenazaba con un objeto que parecía un arma blanca al conductor de la moto y le sustría del bolsillo 30 mil pesos y las motos, el otro se ocupaba de la chica, a la que intentó despojar de un teléfono celular y otras pertenencias.
La chica se resistió. Hubo un forcejeo. Le apuntaron con un arma plateada, que luego se supo era de juguete, pero en las sombras de la noche parecía muy real. La víctima reconoció a su atacante, a uno: era su vecino de enfrente.
Los gritos pusieron en fuga a los delincuentes. Veinte minutos después, con la descripción de los atacantes -y los incandescentes gomones rojos de Iramaín- los dos perpetradores cayeron detenidos.
Proceso judicial
La fiscal Cecilia Doro y el abogado defensor Adrián Rocca se enfrascaron en un extenso debate sobre cuestiones técnicas relacionadas con el cumplimiento de los requisitos necesarios para dictar la prisión preventiva o medidas alternartivas.
Finalmente, el Dr. Nicolás Stegmayer dispuso la prisión preventiva: Iramaín quedará preso mientras dure el proceso, aunque con la limitante lógica de que la continuidad de esa medida cautelar no termine resultando desproporcionada al delito del que se lo acusa.