La coordinadora municipal de Abordaje Social Integral, Marcia Molina, brindó detalles sobre el trabajo que se desarrolla en el DIAT, ubicado en Dean Funes 1145, donde se acompaña a jóvenes y adultos con consumos problemáticos a través de un abordaje territorial e integral.
Molina explicó que el DIAT funciona como un centro de día, en el marco de una decisión política local que apunta a ampliar la respuesta frente a esta problemática. “El DIAT es un dispositivo integral de abordaje territorial. Fue una decisión política local también de convertirlo como un centro de día”, señaló, y remarcó que el espacio funciona de 7 a 19 con un equipo interdisciplinario compuesto por psicólogos, asistentes sociales y talleres terapéuticos. En ese sentido, destacó la importancia de trabajar desde la reducción de daños y de construir junto a las personas la problemática del consumo, ya que muchas veces no es reconocida como tal.
Respecto a cómo llegan las personas al dispositivo, Molina indicó que el trabajo se articula dentro de la Secretaría de Desarrollo Humano, a través de la guardia social y recorridas territoriales. Muchas de las situaciones detectadas están vinculadas a la ruptura de lazos familiares y a la situación de calle. “Nosotros ofrecemos el DIAT como el refugio, como una alternativa”, explicó, y agregó que algunos llegan por voluntad propia, mientras que otros lo hacen a través de familiares o amigos preocupados por su situación. Remarcó que el abordaje se basa en la voluntariedad y en un acompañamiento sostenido en el tiempo.
En ese marco, destacó que, aunque los procesos no son inmediatos, los resultados positivos representan un logro significativo. “Si hay de 10 casos podés rescatar 1 o 2, para nosotros es un logro porque hay un trabajo detrás de acompañamiento muy fuerte”, afirmó. Como ejemplo, relató el caso de un joven de aproximadamente 26 años que logró recuperar vínculos familiares tras un proceso de acompañamiento integral.
Según detalló, el joven había roto todos sus lazos familiares y atravesaba una situación de calle, por lo que también fue alojado en el refugio municipal de barrio Mora, que actualmente funciona durante todo el año. A partir de una respuesta favorable al proceso, se pudo articular con la Oficina de Empleo y con el programa Aprender Haciendo, brindándole herramientas laborales. “Hoy sigue sosteniendo obviamente el espacio de escucha porque consideramos que es necesario”, señaló Molina, y agregó que el joven ya recibió el alta del DIAT y dejó de transitar por el refugio.
El acompañamiento también incluyó actividades deportivas y sociales. “Participó de los 21K el año pasado, corrió 10 kilómetros”, contó, y subrayó que ese proceso permitió la revinculación con su madre, con su hijo y con su expareja, lo que consideró un resultado muy positivo.
Consultada sobre la edad temprana de inicio en los consumos, Molina advirtió que se detectan situaciones cada vez más complejas, incluso en niños y embarazadas. “Estamos teniendo bastantes problemáticas con embarazadas bajo efectos de consumo que siguen consumiendo”, afirmó, y explicó que muchas conductas están naturalizadas en contextos donde el consumo atraviesa a toda la familia. Si bien aclaró que el Estado local no tiene potestad legal para intervenir en determinados casos, señaló que se realizan las derivaciones correspondientes y seguimientos articulados con otros organismos.
Finalmente, remarcó que el abordaje del consumo problemático requiere un trabajo conjunto y sostenido. “Es una lucha diaria”, expresó, y valoró el rol de los equipos técnicos, referentes barriales, iglesias y organizaciones sociales. “Solo el Estado no podría”, afirmó, y concluyó destacando que, aunque ella sea la cara visible, detrás del DIAT y del refugio hay equipos que trabajan todos los días, incluso saliendo a buscar a las personas cuando no se acercan por sus propios medios.