El Instituto para el Desarrollo Sustentable de Rafaela puso en marcha una nueva edición de la entrega gratuita de semillas para la temporada otoño–invierno. La iniciativa, que busca fomentar la producción de alimentos en huertas familiares y fortalecer el vínculo con el ambiente, comenzó esta semana y ya registra una importante convocatoria de vecinos.
El titular del organismo, Enrique Soffietti, destacó el interés que genera cada año la propuesta. “Desde antes de que se abrieran las puertas, cerca de las 7 de la mañana, ya había gente esperando. La entrega de semillas es muy esperada y tiene muy buena recepción en toda la ciudadanía”, señaló.
Los kits incluyen nueve variedades de semillas pensadas para esta época del año. Entre ellas se encuentran lechuga, rúcula, acelga, zanahoria, rabanito, cebolla morada, espinaca y flores de caléndula, entre otras especies. Según explicó el funcionario, la selección se realiza con asesoramiento técnico para favorecer la producción en huertas domiciliarias.
“Tratamos siempre de poner la mayor cantidad de productos posible y también escuchar lo que la gente nos pide. Hay vecinos que vienen todos los años a retirar semillas y, conversando con ellos, vamos incorporando algunas variedades”, comentó Soffietti.
La entrega se realiza de manera totalmente gratuita en la sede del instituto, ubicada en el Pasaje Carcabuey, local 2, entre las 7 y las 13 horas. Los interesados solo deben completar un breve registro con datos básicos. “Les pedimos nombre, apellido y barrio, además de saber si la huerta se hace en el suelo, en macetas o en otro dispositivo. Son cuestiones estadísticas que nos permiten conocer cómo están distribuidas las huertas en la ciudad”, explicó.
En total, el programa prevé distribuir entre 1.300 y 1.500 kits durante esta edición. “Normalmente armamos entre 1.400 y 1.500 kits. A veces, sobre el final, puede variar la cantidad de variedades, pero la idea es que toda la gente que venga pueda llevarse semillas”, indicó.
La iniciativa surgió luego de la discontinuidad del programa Pro Huerta del INTA, y desde entonces el municipio buscó sostener la propuesta con recursos propios y asesoramiento técnico. En ese marco, también se promueven instancias de capacitación para quienes deseen aprender más sobre el tema.
Además del objetivo productivo, Soffietti remarcó el valor social y ambiental de la propuesta. “No es solamente el reparto de semillas para que cada uno tenga su huerta. Estar en contacto con la naturaleza, trabajar la tierra y compartir experiencias con vecinos también genera un espacio de socialización y de desconexión”, afirmó.
Finalmente, el funcionario recordó que quienes deseen profundizar conocimientos pueden participar de la Escuela de Huerta y Jardinería que organiza el instituto, que comenzará a fines de marzo o principios de abril.
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