En pleno desarrollo de un nuevo espacio para emprendedores en Rafaela, Augusto Rolando y Federico Audagna, responsables de la Comunidad Prisma, visitaron el estudio de Bien Despiertos donde nos cuentan sobre su labor de apoyo a los emprendedores locales. Iniciado en 2023, Prisma surgió como "Impulsar", con el objetivo de ofrecer herramientas y formación para quienes están en las primeras etapas de sus proyectos. "Lo que buscábamos era acompañar a emprendedores que necesitaban no solo recursos técnicos, sino también una comunidad en la que pudieran crecer y compartir experiencias", explicó Rolando.
Prisma nació con un enfoque particular en emprendedores de microempresas, aquellos que arrancan con un proyecto pequeño, generalmente como una actividad secundaria. "Nuestra propuesta es muy práctica y accesible, con talleres sobre redes sociales, oratoria, fotografía y motivación", detalló Audagna. Estos talleres se realizan de forma gratuita y están dirigidos a quienes buscan dar el siguiente paso en su emprendimiento, aprendiendo desde lo más básico, como la correcta fijación de precios o cómo gestionar las redes sociales, hasta cómo interactuar de manera efectiva en un entorno profesional.
El nombre elegido no fue casual. Según el joven emprendedor, el cambio de nombre reflejó una evolución en el proyecto y su búsqueda por diferenciarse de otras iniciativas similares en la ciudad. "Un prisma descompone la luz en diferentes colores, y eso representa lo que somos como comunidad: un espacio donde se encuentran diversas historias y trayectorias, pero que al final se unen en un mismo objetivo", mencionó.
Para los emprendedores que se suman a esta comunidad, los beneficios son claros: un entorno de aprendizaje, apoyo constante y la posibilidad de colaborar con otros emprendedores. "A veces los talleres comienzan con simples charlas entre los participantes, pero es impresionante cómo nacen nuevas oportunidades de trabajo en conjunto", destaca el edil. La comunidad ha logrado generar un espacio donde no solo se aprenden habilidades técnicas, sino que también se forjan vínculos de cooperación que potencian cada emprendimiento.
Los talleres están diseñados para quienes recién comienzan, como aquellos que desean expandir su negocio o incluso quienes lo mantienen como un ingreso extra. "Es un entorno donde puedes aprender desde lo más básico, pero siempre con la perspectiva de crecimiento y sostenibilidad", aseguró Audagna.
A pesar de que el proyecto ha crecido de manera sostenida en estos dos años, los responsables reconocen que uno de los mayores desafíos es la sustentabilidad económica del proyecto. "Este año buscamos consolidarnos como una asociación civil. Aunque la idea es no tener fines de lucro, necesitamos garantizar los recursos necesarios para seguir creciendo", comentó Rolando. Por el momento, el espacio y los recursos para los talleres se gestionan internamente, y el apoyo de instituciones locales también ha sido clave para su continuidad.
Con aproximadamente 700 emprendedores en su red, Prisma se ha convertido en un referente local. Sus actividades incluyen talleres bimestrales y un espacio de networking que se extiende más allá de las fronteras de Rafaela recibiendo participantes de localidades cercanas, como Bella Italia, Susana, e incluso de pueblos más distantes.
Para quienes desean sumarse, el contacto es simple. Los interesados pueden escribir a través de Instagram, donde se publican todas las novedades de los talleres, y seguir la actividad de la comunidad.
La Comunidad Prisma sigue creciendo y reafirmando su misión: ser un lugar de apoyo, formación y colaboración para los emprendedores de Rafaela y la región.