Con el invierno instalado y las noches frías que golpean especialmente a quienes más lo necesitan, RAFAELA NOTICIAS decidió consultar al municipio para conocer si están en marcha diversas estrategias de contención y asistencia para la población vulnerable. Marcia Molina, quien coordina el área de Abordaje Social Integral, explicó cómo se interviene en los distintos niveles, desde la entrega de frazadas hasta el acompañamiento a personas en situación de calle.
“En primera instancia estamos articulando con la asociación Incluirnos, que trabaja con organizaciones de la sociedad civil. Ellos reparten frazadas que armamos entre todos: los empresarios donan la tela, nosotros pagamos la mano de obra a la cooperativa Oreja de Negra y después distribuimos según un listado de personas con necesidades específicas”, explicó Molina.
El foco está puesto en priorizar a los más vulnerables: niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas o alguna discapacidad. “Cruzamos datos con las listas de años anteriores para evitar repetir entregas y así llegar a quienes más lo necesitan”, agregó.
Para organizar las entregas, el municipio trabaja con equipos territoriales en distintos barrios de la ciudad. Ellos completan fichas, evalúan necesidades y luego convocan a las personas para retirar su frazada.
“Centralizamos la gestión en los equipos que están en los centros de salud. Hoy estamos trabajando desde los barrios 2 de Abril, Virgen del Rosario, Fátima, Barranquitas, Monseñor Zaspe y en el edificio de Federación de Vecinales ubicado en la primera cuadra de calle 500 Millas, donde se referencian los vecinos de los barrios Los Nogales, Güemes y 17 de octubre”, enumeró Molina.
Hasta el momento, se entregaron 100 frazadas desde el municipio y otras 70 a través de Incluirnos, aunque la distribución continuará durante los próximos días.
Situaciones de calle: entre la asistencia y la elección individual
Uno de los aspectos más sensibles del abordaje social es la atención a las personas en situación de calle. En ese sentido, el municipio cuenta con un refugio nocturno, que actualmente aloja a cuatro personas.
“Es un espacio con capacidad para seis personas, donde se ofrece merienda, cena, ducha, descanso, y desayuno al otro día. Es para pasar la noche”, explicó la funcionaria.
No obstante, la concurrencia al refugio es voluntaria. “Nadie está obligado a quedarse. Hay personas que van un par de noches, luego no vuelven, o desaparecen el fin de semana. Por eso priorizamos los casos crónicos”, dijo.
La ocupación es baja, y eso no responde a falta de demanda sino a decisiones personales. “Hay quienes, aún siendo asistidos, eligen no ingresar. En esos casos, intervenimos judicialmente para dejar constancia de que se niegan a recibir ayuda, aunque siempre tratamos de revincularlos con sus familias”, explicó Molina.
Articulación entre áreas y patrullajes nocturnos
Además del refugio, se despliegan acciones en calle con guardias sociales que recorren sectores críticos luego de las 13 horas. Allí entregan algo caliente para comer y más frazadas. Si no encuentran a nadie, articulan con la Guardia Urbana Rafaela (GUR), que patrulla durante la noche con frazadas a bordo, listas para asistir.
Próximamente, se sumará el equipo de Protección Vial y Comunitaria, cuyos agentes también repartirán sopa caliente y colaborarán en la identificación de personas en calle.
“La clave está en el trabajo articulado entre áreas. Desde la Secretaría de Desarrollo Humano, con las agencias territoriales, el hospital, la GUR, Protección Vial, todos estamos comprometidos”, destacó Molina.
Otra situación que mencionó la coordinadora tiene que ver con personas que no son oriundas de Rafaela, pero terminan en situación de calle dentro de la ciudad.
“Priorizamos a las personas de Rafaela. Si vienen de afuera, tratamos de orientarlas para que puedan volver a su lugar de origen. Muchas veces llegan con parejas, se separan, y quedan varados. Si tienen familia fuera, intentamos revincularlos para que no queden desprotegidos”, explicó.
Cambios en la entrega de alimentos
Además del trabajo territorial y la asistencia en situación de calle, desde el área de Abordaje Social Integral también se introdujeron modificaciones en las viandas y bolsones alimentarios, con el acompañamiento de una nutricionista. “Buscamos mejorar la calidad nutricional. En vez de alitas, ahora entregamos pollo trozado, pulpa de cerdo o algún otro corte con mayor valor proteico”, explicó Molina. También se están incorporando productos como avena, choclo en lata y se procura reducir el consumo de sal. En el bolsón del SAF (Servicio de Apoyo Familiar), entregado una vez al mes, en invierno se prioriza la polenta y en verano harina común, pero ahora buscan incluir harina leudante, que permite a las familias preparar tortas, tapas de empanadas o tartas caseras. “Nos parece fundamental educar en alimentación: con estos productos también se puede comer más saludable”, afirmó.
Casos crónicos y decisiones personales
Durante la entrevista, Molina se refirió a dos casos que suelen ser recurrentes y visibles en la ciudad: una pareja con una persona en silla de ruedas y un hombre mayor junto a un joven. Ambas situaciones están judicializadas y bajo seguimiento.
“Sí, son asistidos. Hay uno de los casos donde en este momento la persona está transitando una enfermedad contagiosa y está en resguardo por lo que no podemos tener contacto nosotros. En el otro caso, los propios familiares ofrecen un espacio, pero el conflicto interno impide que se sostenga. Ahí hay mucho cansancio familiar. Les ofrecemos el refugio, pero no acceden”, señaló.
En estos casos, aunque el Estado actúe, la decisión final es personal. “Si una persona está ubicada en tiempo y espacio, y elige no ir, no podemos obligarla. Solo en ciertos casos, por orden judicial, se puede evaluar una internación involuntaria”, aclaró.
El trabajo del área de Abordaje Social Integral pone de relieve la complejidad de las situaciones sociales: no basta con ofrecer asistencia si no hay voluntad de recibirla. Aun así, el municipio despliega todas sus herramientas disponibles, desde la logística hasta la contención.
“El frío nos obliga a actuar rápido, pero lo venimos haciendo desde antes. Lo importante es llegar, pero también entender qué le pasa a cada persona. A veces es más efectivo lograr una revinculación familiar que abrir una cama más en el refugio”, concluyó Molina.