Lamentablemente, llegó otro caso a la redacción de Rafaela Noticias sobre la muerte de una perra galga de tres años por el ruido que generó la pirotecnia con la llegada del Año Nuevo.
Era una perra rescatada de un campo y le tenía miedo a “todo lo que fuera extremadamente ruidoso”. Apenas comenzó el año, se escapó de la quinta donde estaba -barrio Brigadier López- y ninguno de los presentes advirtió su ausencia.
Solo 11 minutos después, una vecina avisó que Almendra había aparecido en su casa, a la vuelta de la propiedad. Tenía las patas lastimadas y sangrando. “Fuimos a buscarla con un veterinario amigo y la llevamos a la quinta; estaba muy agitada y con un miedo, o mejor dicho, terror”.
Le realizaron las curaciones y la llevaron a descansar a un dormitorio. “La controlamos un par de veces y seguía muy excitada. Cuando nos fuimos a dormir, alrededor de las 3, estaba respirando mal, su corazón no estaba bien y, después de unos minutos, dejó de respirar y su corazón se detuvo”.