Mientras en Salta los motociclistas que practican stunt —acrobacias sobre motos— ya cuentan con un lugar habilitado para realizar sus maniobras con medidas de seguridad, en Rafaela un grupo de jóvenes motoriza una campaña en redes sociales con un pedido concreto: que se les habilite el autódromo para llevar adelante estos encuentros, con un marco regulado y un fin social.
"Queremos hacer las cosas bien", expresan desde distintas cuentas de Instagram y TikTok donde comparten videos de sus prácticas. No solo proponen realizar los eventos en días y horarios pautados —principalmente los domingos—, sino que además apuntan a darle un sentido solidario: recolectar alimentos no perecederos que luego puedan ser entregados a comedores o instituciones de la ciudad.
El modelo que miran con atención es el de Salta, donde el municipio habilitó un espacio seguro para acrobacias en moto, bajo estrictas condiciones. Allí se realizan eventos con público y normas claras para reducir riesgos, integrando a una comunidad de jóvenes que muchas veces se mueve al margen por no tener una alternativa legal.
La respuesta del Municipio: "No vamos a entrar en esa lógica"
Consultadas por RAFAELA NOTICIAS, autoridades municipales que trabajan en seguridad vial y control urbano fueron tajantes. Aunque reconocen que están al tanto del pedido, descartan completamente la posibilidad de habilitar un espacio para estas prácticas: “Estamos al tanto de que en algunos lugares tratan de convocarse con autorización del municipio, pero nosotros en principio no vamos a entrar en esa lógica, porque habilitar o incitar a algo así puede terminar en un hecho que lamentar, y no es el camino que queremos seguir”. La posición oficial no solo descarta brindar un espacio controlado, sino que además se endurece ante cualquier actividad riesgosa: “Todo lo contrario: vamos a denunciar todas las conducciones peligrosas. Estamos multando, y en el caso de las picadas, es un delito. Habrá denuncias penales, está alertada la Fiscalía”, advirtieron.
Aunque valoran que los jóvenes expresen su pedido de forma organizada y sin violencia, remarcan que si encuentran un lugar privado para hacerlo, será bajo su entera responsabilidad: “Nos parece bien que pidan. Pero si lo hacen en un lugar privado, correrán con las consecuencias quienes lo organicen”.
Un argumento que divide: ¿habilitar desalienta o incentiva?
Uno de los puntos de la postura municipal es su visión sobre el efecto que tendría habilitar un lugar específico para el stunt. Según manifestaron a este medio: “No creemos que este tipo de eventos, por más que estén regulados en un ámbito seguro, contengan la necesidad de hacer estas maniobras. Las hacen en el lugar seguro, pero después quedan exaltados y quieren mostrarse en la ciudad”.
Por eso, aseguran que la habilitación no generaría un cambio positivo sino que podría incluso agravar la situación: “No va a terminar desalentando la actividad ni dando seguridad. Por eso la idea es no habilitar esos lugares”.
Mientras tanto, el debate sigue abierto. Por un lado, un grupo de jóvenes que busca formalizar una práctica que ya existe, con responsabilidad y conciencia social. Por otro, un Estado que prioriza la seguridad y no quiere legitimar algo que considera riesgoso por naturaleza.