Las estafas digitales se multiplican en todo el mundo y cada vez incorporan nuevas herramientas tecnológicas, entre ellas la inteligencia artificial. En ese contexto, especialistas advierten sobre la necesidad de reforzar los cuidados al momento de interactuar en internet, redes sociales o aplicaciones de mensajería.
Marcelo Sánchez, docente universitario y director de Tecnologías de la Información de la Municipalidad de Rafaela, explicó que el crecimiento de la conectividad global también abrió nuevas oportunidades para los delincuentes.
“En el mundo somos más de 8.000 millones de personas y casi 6.000 millones estamos conectados a internet. Esto ha crecido muchísimo en los últimos años. Entonces el ladrón ya no entra por una ventana o una puerta: entra por WiFi”, explicó.
Inteligencia artificial y ciberdelito
Según Sánchez, la inteligencia artificial es una herramienta con enormes posibilidades positivas, pero también puede ser utilizada con fines delictivos.
“Todo lo que está hecho para el bien también puede ser usado para el mal. Hoy la inteligencia artificial puede responder preguntas, orientar procesos y hasta sugerir mecanismos que luego alguien puede intentar utilizar para cometer una estafa”, señaló.
El especialista indicó que muchas de las personas que se dedican a este tipo de delitos no necesariamente tienen formación académica formal.
“Muchas veces no es gente que estudió una carrera específica, sino personas que pasan muchas horas investigando en internet, viendo tutoriales o probando herramientas. Hay muchísima información disponible”, explicó.
Un fenómeno difícil de controlar
Sánchez señaló que, si bien algunas plataformas permiten denunciar contenidos relacionados con fraudes o hackeos, el funcionamiento de internet hace difícil controlar completamente estas prácticas.
“Uno puede denunciar cuentas o contenidos, pero en muchos casos al poco tiempo aparece una cuenta nueva y continúa la actividad”, explicó.
Además, advirtió que la tecnología suele avanzar más rápido que la legislación o los sistemas judiciales: “la tecnología no pide permiso. Siempre estamos varios pasos atrás en términos legales y de regulación”, afirmó.
¿Cuáles son las estafas más frecuentes?
En la actualidad, las modalidades de fraude más habituales continúan vinculadas a WhatsApp y a redes sociales como Instagram, donde se concentra gran parte del público.
En algunos casos, las estafas incluyen el uso de inteligencia artificial para simular imágenes o voces: “hoy puede aparecer una foto de un familiar junto con un audio donde supuestamente esa persona pide dinero. Muchas veces eso ocurre después de que el usuario hizo clic en un enlace sin pensar”, explicó.
La ingeniería social
Uno de los principales mecanismos que utilizan los ciberdelincuentes es la llamada “ingeniería social”, que consiste en estudiar los comportamientos y reacciones de las personas.
“Los delincuentes saben que vivimos apurados y que hay palabras que generan reacción inmediata, como oferta, promoción o dos por uno. Entonces buscan provocar ese clic impulsivo”, señaló.
En ese sentido, advirtió que la curiosidad también juega un papel importante cuando llegan mensajes inesperados.
“Si recibimos un link de alguien con quien no hablamos hace tiempo, lo primero que hay que preguntarse es por qué me lo está enviando. Lo recomendable es preguntar antes de hacer clic”, explicó.
Ofertas falsas y publicidad engañosa
Otra modalidad frecuente son las falsas promociones o productos con precios extremadamente bajos. Sánchez explicó que los ciberdelincuentes suelen aprovechar fechas especiales o momentos de alto consumo para lanzar estas campañas.
“San Valentín, Pascuas o cualquier evento comercial son momentos en los que aparecen muchas estafas. Si vemos descuentos demasiado grandes, hay que empezar a desconfiar”, indicó.
También advirtió que algunos anuncios en redes sociales pueden dirigir a páginas falsas que imitan a empresas o marcas conocidas.
Pensar antes de hacer clic
Frente a este escenario, el especialista recomendó adoptar hábitos básicos de prevención digital. Entre ellos, evitar abrir enlaces inesperados, investigar previamente la empresa o el sitio web y, ante cualquier duda, comunicarse directamente con el remitente antes de realizar una acción.
“Lo más importante es romper el impulso. Antes de hacer clic, hay que pensar. Pensarlo dos veces”, resumió.
Quiénes son los más vulnerables
Aunque tradicionalmente se asociaba este tipo de estafas con adultos mayores, Sánchez indicó que hoy el perfil de las víctimas es más amplio.
“Muchas veces las personas más vulnerables son las mayores de 35 o 40 años que utilizan tecnología, pero no terminaron de incorporar hábitos digitales seguros”, explicó.
Sin embargo, advirtió que nadie está completamente a salvo: “todos somos vulnerables a algo. Puede ser una oferta, una causa solidaria o cualquier mensaje que toque alguna emoción personal”, concluyó.