La situación del barrio Mora y de otros sectores del norte de Rafaela vuelve a encender las alarmas. La falta de servicios esenciales, el deterioro de la infraestructura y los problemas de seguridad conforman un combo que, según sus referentes vecinales, se arrastra desde hace años sin soluciones de fondo.
En diálogo con este medio, Maximiliano Orellana, presidente de la vecinal, y Marianela Juárez, vicepresidenta, detallaron las múltiples problemáticas que afectan a los vecinos y remarcaron que los reclamos no son nuevos.
“Es un constante reclamo que tenemos nosotros como sector norte, no solamente el barrio Mora, sino también barrios cercanos como el 42, Virgen del Rosario o el Monseñor Zazpe. Sufren la misma problemática”, explicó Orellana, al describir la falta de mantenimiento urbano.
Uno de los principales inconvenientes es la poda y el estado del alumbrado público. “Hay luces que a la noche no se pueden ver, son calles totalmente a oscuras porque no hay poda. Hace años que venimos pidiendo el servicio y no lo tenemos”, sostuvo. A esto se suma el mal estado del ripiado: “El trayecto de ingresar al barrio es terrible, después de una lluvia las calles quedan intransitables”.
Juárez amplió el diagnóstico y apuntó al abandono de los cordones cuneta y los espacios verdes. “Hay pastos que tapan todo, el cordón no se ve prácticamente. Hay calles que parecen caminos perdidos”, describió. También mencionó los terrenos baldíos sin mantenimiento: “Con la lluvia esto se potencia aún más porque el pasto crece más rápido”.
Las complicaciones se agravan en días de precipitaciones. “En calle Corti no tenemos boca de tormenta y tenemos inundaciones. Hay casas que han tenido agua incluso dentro del domicilio. La cuneta está llena de yuyos y basura, entonces el agua no escurre”, señaló.
Además, desde la vecinal remarcan la falta de obras estructurales. “Es uno de los barrios más grandes que tenemos en la ciudad y no tenemos ninguna obra. Cumple 26 años y no tenemos pavimento, no tenemos cloacas, no tenemos una buena iluminación, no tenemos servicio de salud ni policía”, enumeró Juárez. Y agregó: “Se anunció la apertura de la calle Romitelli para conectar con barrio San José, pero al día de hoy esa obra ni siquiera empezó”.
La seguridad es otro punto sensible. Orellana recordó que, al asumir la comisión, registraban “siete u ocho robos por día”. Si bien lograron algunas mejoras gestionando cambios en el horario de recolección de residuos, advierte que la situación volvió a complicarse. “Hoy volvió a florecer la delincuencia. No vemos muchos controles policiales y sigue habiendo bastante ilícito, más con el narcotráfico”. Consultado por la presencia de patrulleros, fue contundente: “Muy rara vez”
Mientras esperan respuestas oficiales, el mensaje de la comisión es claro. “Si no lo hacemos entre nosotros, el barrio se viene abajo. Estamos totalmente olvidados”, cerraron.
Entrevista completa: