El conductor rafaelino Jorge Blainq, referente del programa Vida y Milagro, fue distinguido por el Rotary Club Rafaela por su extensa trayectoria en los medios y su compromiso con la comunidad. En diálogo con Rafaela Noticias, el comunicador expresó su sorpresa y emoción por el reconocimiento: “No lo esperaba. Les dije que no me consideraba merecedor, pero me dijeron que fue por unanimidad. Para mí es un mimo al alma”, aseguró. En marzo cumplirá 28 años ininterrumpidos al frente del ciclo televisivo.
Blainq, quien recientemente cumplió 71 años, bromeó sobre el paso del tiempo: “Ya no tengo 71, ya se fueron. Ahora voy por los 72. Hay que seguir viviéndolos de la mejor manera posible”. Consultado sobre el origen de Vida y Milagro, recordó que su vínculo con la comunicación comenzó de adulto, primero en televisión y luego en radio. Tras conducir distintos espacios, surgió la oportunidad de crear un programa social para Multicable Canal 6, que finalmente derivó en el nombre que hoy es una marca registrada en la ciudad. “Pensé en hacer un programa que reflejara la vida y milagro de Rafaela, como esa expresión que dice que alguien se sabe vida y milagro de todo el mundo. Y quedó”, repasó.
El conductor también recordó su incursión en la política: fue candidato a intendente por el Partido Humanista y presidió la vecinal del barrio Guillermo Lehmann en tres oportunidades. Destacó que durante esas gestiones se lograron avances importantes, como obras de agua, cloacas, iluminación y la concreción del salón vecinal. Aun así, afirmó que con el tiempo decidió dar un paso al costado para que nuevas generaciones asumieran el liderazgo.
En la entrevista también se refirió al debate sobre los espacios de baile en Rafaela, especialmente en relación con los clubes de los abuelos, donde suele cubrir eventos. Consideró que existe “mucha intolerancia” en comparación con décadas pasadas. “Antes nadie se quejaba de los bailes de los clubes. Hoy veo a gente de las comisiones con decibelímetros toda la noche. La música es suave, podés hablar tranquilo en la mesa”, explicó. Para Blainq, los encuentros ofrecen un ambiente sano, accesible y con horarios acotados, por lo que pidió mayor comprensión: “No habrá forma de decir un sábado o dos al mes, y me banco un poquito de barullo”.
Con la distinción del Rotary, Blainq reafirma su lugar como una de las voces más queridas y persistentes de la pantalla local, en una trayectoria que, asegura, aún tiene mucho por dar.