En una sesión extraordinaria desarrollada durante la mañana de este martes, el Concejo Municipal de Rafaela aprobó por unanimidad un proyecto del Departamento Ejecutivo que refrenda el convenio firmado entre el Municipio y el concesionario de la Estación Terminal de Ómnibus, con el objetivo de ordenar y regularizar una relación contractual que arrastraba años de idas y vueltas.
La iniciativa establece que la Municipalidad asumirá la reparación integral de la calzada en los sectores de ingreso, playa y egreso de los colectivos, una intervención que abarcará aproximadamente 580 metros cuadrados de hormigón. Además, el paquete de obras incluye trabajos complementarios que, en conjunto, demandarán una inversión estimada en 110 millones de pesos.
Como parte del acuerdo, y en concepto de contraprestación por el uso de los espacios hasta la firma del convenio, el Ejecutivo también licitará la compra de 400 litros de pintura, cuya mano de obra quedará a cargo del concesionario. Todas las intervenciones deberán ejecutarse antes del 31 de mayo de 2026, en función de la cercanía de los Juegos ODESUR que se desarrollarán en septiembre.
Desde el oficialismo, el concejal Juan Scavino valoró la aprobación del proyecto y destacó el impacto que tendrá la obra en la imagen de la ciudad. “Después de tantísimo tiempo con idas y vueltas y con incumplimientos recíprocos, finalmente la terminal es una situación zanjada. Estamos muy cerca de los Juegos ODESUR y necesitamos que una de las puertas de ingreso a la ciudad esté a la altura de lo que merece Rafaela”, expresó durante la sesión.
El edil reconoció que existieron errores en el pasado que no deben repetirse y ponderó el trabajo del secretario de Gobierno, Germán Bottero, y del fiscal municipal Matías Gentineta para alcanzar un acuerdo que permita avanzar. “Este convenio va a dejarnos una terminal a la altura de las circunstancias antes del 31 de mayo, teniendo en cuenta que los Juegos Suramericanos comienzan en septiembre, un evento enorme para la ciudad como nunca antes tuvo”, subrayó.
Con esta aprobación, el Municipio empieza a saldar una deuda que no es solo administrativa, sino también simbólica. La terminal no es un edificio más: es la primera imagen que muchos tienen de Rafaela. Después de años de parches, reclamos y promesas, el desafío ahora es simple y a la vez enorme: que las obras se hagan, que se vean y que la ciudad vuelva a recibir a quienes llegan con una puerta de entrada que esté, de una vez por todas, a la altura de lo que Rafaela quiere mostrar.