Una disputa silenciosa, pero cada vez más visible, comenzó a tomar forma entre varias comisiones vecinales de Rafaela y la actual conducción de la Federación de Entidades Vecinales. En las últimas horas, más de 20 vecinales —casi la mitad de las existentes en la ciudad— hicieron público un comunicado en el que expresan su desacuerdo con las declaraciones que la Federación emitió recientemente contra la gestión del intendente Leonardo Viotti.
Una de las voces que se alzó con fuerza es la de Marisa Botto, presidenta de la vecinal del barrio Mosconi. En diálogo con este medio, afirmó: “Desde hace un tiempo tenemos diferencias con la Federación porque no sentimos ser representados”, y sostuvo que “la relación que tenemos con el municipio es buena. Siempre que pedimos una reunión fuimos atendidos, incluso por el propio intendente”.
Botto remarcó que su trabajo en la vecinal está alejado de cualquier vínculo partidario: “Yo no pertenezco a ningún partido político. Siempre mantuvimos nuestra independencia, tanto con el gobierno anterior como con el actual”. Además, señaló que muchas vecinales que no firmaron el comunicado “es porque tienen miedo”.
Sobre el funcionamiento de la Federación, fue tajante: “Ellos dicen que representan a todos los barrios, pero nunca vinieron a preguntarme qué necesitábamos en el Mosconi. No conocen nuestra realidad. Creen que porque estamos en el centro no tenemos necesidades, y no es así”.
Además, denunció una dinámica interna conflictiva en los espacios de intercambio: “El nivel de diálogo en el grupo de la Federación era muy agresivo. Por eso decidí salirme. No me sentía identificada”, afirmó.
Pese a las diferencias, dejó una puerta abierta al diálogo: “Si quieren venir a hablar, acá estamos. Cada uno tiene su postura, pero todos buscamos lo mismo: mejorar nuestros barrios”.
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