Este lunes por la mañana, concejales de Rafaela se reunieron con integrantes de la Comisión de Consumos Problemáticos, un espacio de trabajo interinstitucional que lleva más de un año desarrollando una encuesta destinada a conocer la realidad del consumo de sustancias entre adolescentes rafaelinos.
El encuentro tuvo como objetivo presentar oficialmente la iniciativa a todo el cuerpo legislativo local, con el fin de sumar apoyo político y avanzar hacia su aplicación en instituciones educativas. La idea es que la encuesta, una vez validada por autoridades provinciales, se aplique en escuelas secundarias a estudiantes de primer y tercer año.
“Queremos saber si esa percepción de que los chicos comienzan a consumir a los 10 o 11 años es real. Necesitamos datos objetivos para trabajar en promoción, prevención y asistencia”, explicó Nieves Torres, integrante de la Asociación Civil Roca Fuerte.
Un trabajo interinstitucional
La propuesta nace del trabajo articulado entre múltiples actores sociales, religiosos, sanitarios y gubernamentales que conforman el Consejo Asesor sobre Consumos Problemáticos. Entre las entidades que integran este espacio se encuentran la Secretaría de Niñez, la Secretaría de Desarrollo Humano, centros de salud, la Pastoral Diocesana de Adicciones, la Fundación Vistiéndonos de Sol, el Consejo de Pastores, la Coordinación de Salud Mental, Alcohólicos Anónimos y Alanon, entre otros.
La médica clínica Patricia Pisciolari, quien forma parte del equipo del CAPS Nº8 de barrio Italia, remarcó que la problemática del consumo se manifiesta inicialmente a través del sufrimiento de las familias. “El adicto es muchas veces el último en llegar a la consulta. Primero vienen madres, padres, abuelos desesperados porque ya no saben cómo ayudar”, indicó.
¿Qué se va a preguntar?
La encuesta fue diseñada a lo largo de un año, a partir de la experiencia cotidiana de las instituciones que trabajan en el abordaje de adicciones. Incluye preguntas como:
- ¿A qué edad comenzó el consumo?
- ¿Qué sustancia consumió primero?
- ¿Dónde y con quién lo hizo?
- ¿Hay consumo en el entorno familiar?
- ¿Qué percepción tienen sobre el riesgo del consumo?
Además, se incorporaron mecanismos para detectar contradicciones y validar las respuestas. La metodología fue probada en pequeños grupos y adaptada para facilitar su comprensión y aplicación.
Escuelas y clubes como espacios clave
La intención es aplicar el relevamiento en primer y tercer año del secundario, para captar datos de quienes recién salen de la primaria y de quienes ya transitan una vida social más activa. No obstante, desde la comisión se planteó también la posibilidad de ampliar el alcance a clubes e instituciones barriales, considerando que muchos adolescentes presentan ausentismo escolar o están desvinculados del sistema educativo.
“Las escuelas son el espacio donde más se visibilizan situaciones que en casa a veces se ocultan. Pero también sabemos que no todos los chicos están ahí. Por eso queremos llegar a otros ámbitos donde se construyen vínculos”, señalaron.
Los próximos pasos
Antes de avanzar con la implementación, las instituciones buscan mantener una reunión con el intendente para sumar el apoyo explícito del Ejecutivo local, que ya participa a través de Desarrollo Humano. Luego, la idea es presentar formalmente el proyecto ante las autoridades de la Regional de Educación para obtener los permisos necesarios.
“Lo que queremos es que esto sea una política pública de ciudad, que trascienda los partidos políticos. Si no tenemos datos certeros, no podemos establecer estrategias efectivas”, afirmaron desde la Comisión.
Una vez recolectada la información, será analizada en conjunto con profesionales de estadística y organismos como el ICDEL, así como voluntarios con experiencia en investigación. Luego se realizará una presentación pública de los resultados, que servirá como base para delinear nuevas acciones de prevención y asistencia.
Una Rafaela sin adicciones
El trabajo busca ir más allá del diagnóstico. El objetivo es impulsar políticas sostenidas y coordinadas que permitan abordar el consumo problemático desde una perspectiva integral, que incluya a las familias, las escuelas, las organizaciones sociales y el Estado.
“Queremos una Rafaela linda, una Rafaela buena y una Rafaela sin adicciones. Y para eso, necesitamos conocer realmente qué está pasando con nuestros chicos”, concluyeron.