El relevamiento marca un incremento del 10,4% en la cantidad de beneficiarios y del 12,6% en familias, lo que evidencia que cada vez más hogares recurren a este tipo de ayuda para sostener la alimentación diaria.

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El barrio Monseñor Zaspe es el que recibe más asistencia.

La asistencia alimentaria en Rafaela atraviesa un escenario de alta demanda y fuerte concentración territorial. Un relevamiento sobre la distribución de viandas al que accedió RAFAELA NOTICIAS muestra que 6.943 personas reciben actualmente este tipo de ayuda, lo que alcanza a 1.904 familias en distintos barrios de la ciudad.

Los puntos de entrega están centralizados en tres sectores: el Centro de Integración Comunitario (CIC) del barrio Monseñor Zazpe, la vecinal de barrio Barranquitas y la vecinal de barrio 2 de Abril. Sin embargo, allí no solo concurren vecinos de esos barrios, sino también personas de sectores cercanos, lo que amplía el alcance territorial del sistema.

Los datos permiten construir una radiografía clara del fenómeno: no solo crece el número de beneficiarios, sino que además se identifican zonas donde la necesidad se vuelve más intensa y sostenida en el tiempo.

 

 

Dónde se concentra la demanda

 

 

El informe confirma que el punto de entrega con mayor volumen es el CIC de barrio Monseñor Zazpe, donde se concentran 3.969 beneficiarios y 1.093 familias, posicionándose como el principal foco de asistencia alimentaria.

En segundo lugar se ubica la vecinal del barrio 2 de Abril, con 1.620 personas y 411 familias, mientras que en tercer lugar aparece la vecinal de Barranquitas, con 1.399 beneficiarios distribuidos en 408 familias.

Si se analiza el origen de los beneficiarios, el mapa se amplía. El relevamiento identifica los barrios con mayor cantidad de personas asistidas:

  • Monseñor Zazpe: 1.601 beneficiarios
  • 2 de Abril: 1.053
  • Mora: 992
  • Virgen del Rosario: 775
  • Barranquitas: 740
  • Italia: 408
  • Villa Podio: 159
  • Güemes: 149
  • Fátima: 133
  • Villa Dominga: 125

Estos datos muestran que la asistencia no se limita a un único sector, sino que se distribuye en gran parte del entramado urbano.

El sistema no solo es amplio, sino que además está en expansión. El relevamiento marca un incremento del 10,4% en la cantidad de beneficiarios y del 12,6% en familias, lo que evidencia que cada vez más hogares recurren a este tipo de ayuda para sostener la alimentación diaria.

 

 

Un perfil joven: más de la mitad tiene menos de 25 años

Uno de los datos más contundentes es la composición etaria. El 54% de los beneficiarios tiene menos de 25 años, lo que refleja un fuerte impacto en niños, adolescentes y jóvenes.

Los grupos más representativos son los adultos jóvenes (25 a 44 años) y la población infantil, seguidos por la primera infancia y los adolescentes. En contraste, los adultos mayores representan cerca del 7%, configurando un perfil de asistencia vinculado principalmente a familias jóvenes.

 

 

El relevamiento también deja en evidencia el rol central de las mujeres en los hogares vulnerables.

Si bien la distribución por género entre beneficiarios es relativamente equilibrada, la diferencia se vuelve marcada al observar quiénes retiran las viandas:

  • El 85% de los titulares son mujeres, lo que equivale a más de 1.600 familias.

Este dato refleja no solo la organización del sistema, sino también la carga de cuidados. Además, se identifican más de 300 familias encabezadas por madres solas, un indicador clave de vulnerabilidad social.

 

 

AUH, ingresos y condiciones de vida

En términos de ingresos, casi el 40% de las familias recibe al menos una Asignación Universal por Hijo (AUH), lo que muestra la fuerte dependencia de políticas sociales para garantizar la alimentación.

En cuanto a la vivienda, el relevamiento revela una situación heterogénea. Por un lado, el 46,1% de las familias tiene vivienda propia y el 27,1% vive en casas de familiares, lo que indica cierta estabilidad habitacional. Sin embargo, esa estabilidad no alcanza para cubrir las necesidades básicas: muchas de estas familias, aun con techo o ingresos, deben recurrir a la asistencia alimentaria.

En los casos más críticos, el 1,5% de los hogares se encuentra en condiciones precarias, un porcentaje bajo en términos relativos, pero significativo en el contexto general.

 

 

Diferencias entre barrios: cómo se vive la vulnerabilidad

Al comparar los tres principales puntos de demanda, surgen diferencias en las formas de acceso a la vivienda. En los tres barrios predomina la vivienda propia, con valores similares: 48,1% en Zazpe, 47,2% en Barranquitas y 39,3% en 2 de Abril.

Sin embargo, cambian las estrategias ante la falta de recursos:

  • En Monseñor Zazpe, el segundo grupo más importante corresponde a casas prestadas (27,2%), lo que evidencia una fuerte dependencia de redes familiares.
  • En Barranquitas, esa opción también está presente (14,4%), pero se destaca el peso del alquiler (16,9%), mucho mayor que en los otros barrios.
  • En 2 de Abril, el dato más distintivo es el alto nivel de viviendas compartidas (31,3%), muy por encima del resto, lo que refleja una mayor presión habitacional.

En cuanto a las situaciones más críticas, los tres barrios presentan niveles bajos de viviendas irregulares o informales, aunque 2 de Abril muestra una mayor incidencia relativa, consolidándose como el sector con condiciones más complejas en este aspecto.

En conjunto, el relevamiento muestra que la asistencia alimentaria en Rafaela no está limitada a situaciones de extrema marginalidad. Por el contrario, alcanza a familias que, aun con vivienda y algún tipo de ingreso, no logran cubrir la alimentación diaria.

La concentración territorial, el crecimiento de la demanda, la alta presencia de jóvenes y el rol predominante de las mujeres configuran un escenario que expone la profundidad de la problemática y el papel central que cumple el sistema de viandas en la ciudad.

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