El arquitecto Carlos Airaudo repasó en el programa Bien Despiertos de Rafaela Noticias TV su extensa vinculación con la Recova Ripamonti y reveló detalles poco conocidos sobre los proyectos que no prosperaron.

Seguir en

El arquitecto Carlos Airaudo repasó en el programa Bien Despiertos de Rafaela Noticias TV su extensa vinculación con la Recova Ripamonti y reveló detalles poco conocidos sobre los proyectos que no prosperaron, las disputas en torno al edificio y el valor de los históricos sótanos.

Airaudo recordó que su relación con el predio se remonta a principios de los 2000, cuando fue convocado en el marco de un proyecto impulsado por la firma Limansky. “Ese render es del año 2001. Ahí la empresa me contrató porque estaba la posibilidad de comprar la propiedad y desarrollar un proyecto”, explicó. La iniciativa contemplaba un desarrollo de fuerte impronta cultural, con auditorio y distintos espacios, aunque luego derivó en una propuesta más ambiciosa: un hotel.

“Había muchos metros que no se podían tocar por patrimonio, entonces surge la posibilidad de hacer una torre para hotel. Era la forma de compensar, porque si no el propietario se perjudicaba”, detalló. En ese punto, también reveló una tensión clave: “Él lo quería tumbar en su momento, pero yo le dije que era imposible”.

Los sótanos: de mito urbano a proyecto concreto

 

Uno de los ejes más llamativos de la entrevista fue el relato sobre los subsuelos del edificio, que durante años alimentaron versiones y especulaciones. Airaudo fue categórico: “Cuando empezamos a trabajar, había versiones de que existían sótanos, pero estaba todo tapado. No había nada visible”.

Sin embargo, decidieron avanzar. “Donde veíamos movimientos sospechosos empezamos a perforar y notamos que había relleno. Ahí comenzamos a trabajar para descubrirlos”, explicó. El proceso no fue sencillo: “Fue un trabajo muy complicado, había que meterse de a poco, como un topo, para no destruir nada”.

El resultado fue contundente. “Descubrimos varios sótanos, algunos con bóveda. Incluso había tunelcitos más chicos que cruzaban todo el predio”, relató. Según reconstruyeron, esos conductos tenían una función específica: “Por ahí tiraban los paquetes de dinero que caían directamente a una bóveda, como si fuera el tesoro de un banco”.

Un circuito cultural que nunca se concretó

A partir de ese hallazgo, se elaboró un proyecto integral para recuperar los subsuelos y darles uso público. “Se hizo un trabajo muy detallado, con planos en planta y corte. La idea era unir los sótanos y generar un recorrido”, explicó.

El proyecto incluía además la conexión con el Museo de la ciudad y la creación de espacios culturales: “Se pensó para galerías de arte y exposiciones. Queríamos que sea un lugar abierto a la gente, con circulación permanente”.

Incluso, según indicó, existía un acuerdo formal: “Había un convenio entre el propietario, el municipio y el Colegio de Arquitectos para ceder esos espacios por muchos años y que sean explotados públicamente”.

Consultado por la actualidad del predio, Airaudo fue crítico con el enfoque reciente sobre los sótanos. “Me llamó la atención que hablen de ‘descubrimiento’. Eso no corresponde. Todo ese trabajo ya estaba hecho, con planos y mediciones”, afirmó.

En la misma línea, cuestionó que no se haya aprovechado esa información: “Podían haberlo incorporado en los nuevos proyectos. Estaba todo resuelto, no tenían que hacer nada”.

El proyecto que se frenó y las responsabilidades

Sobre por qué no prosperó el desarrollo, el arquitecto explicó que hubo múltiples factores. “El proyecto se frenó por cuestiones internas del fideicomiso. Se cortó el financiamiento y no fue fácil retomarlo”, señaló.

También apuntó a la falta de articulación política: “Habían llegado a un 70% de acuerdo, pero faltó una pata más, que era el empuje del municipio. Nadie se sentó a ver qué faltaba para concretarlo”.

Además, cuestionó el proceso posterior: “Cuando se sabía que iba a haber expropiación, había que tener un plan. Se expropió y después no se supo qué hacer”.

Sobre el final, Airaudo dejó una definición que sintetiza su mirada sobre el destino del edificio: “En todos mis proyectos me fue muy bien, pero la Recova me dolió”.

Y concluyó con una frase contundente: “Se cayó, se destruyó por falta de gestión. Si eso se hubiese concretado en su momento, todavía estaría intacta”.

Carlos Airaudo - Arquitecto
Seguí las noticias de Radio Mitre Santa Fe en Google News Seguinos en Google News