El traumatólogo Vicente Gozalbes explica cómo es la recuperación tras una prótesis de cadera o rodilla: movilización precoz, curación cada 48 horas y prevención de trombosis, claves para volver a una vida activa.

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En un nuevo segmento de Vida Articular, el traumatólogo Vicente Gozalbes abordó el manejo del posoperatorio en pacientes con prótesis de cadera o rodilla y destacó que la movilización precoz es uno de los pilares de la recuperación. “Al otro día de la cirugía el paciente ya debe estar deambulando, con marcha asistida”, explicó. Esa asistencia puede realizarse con andador o bastón —en algunos casos con bastones canadienses— para permitir una carga parcial y progresiva mientras el paciente gana confianza en el implante. El especialista aclaró que las prótesis, ya sean cementadas o no cementadas, están diseñadas para soportar la carga y no “salirse de lugar”.

En cuanto a la herida quirúrgica, indicó que las curaciones pueden realizarse en el domicilio, con soluciones alcohólicas o clorhexidina alcohólica, cada 48 horas. “Si se cura demasiado seguido, no se permite el sellado natural de la herida”, señaló, al referirse a la formación de la costra como parte del proceso normal de cicatrización.

Respecto a la actividad física, sostuvo que el paciente podrá retomar el deporte que practicaba antes de la cirugía, siempre que no sea de contacto o colisión. Recomendó bicicleta, tenis recreativo o actividades de bajo impacto, y desaconsejó deportes como el fútbol por el riesgo de fracturas periprotésicas ante golpes. Para volver a manejar, aconsejó esperar entre seis y ocho semanas, no tanto por la herida superficial sino por la reparación de los planos musculares más profundos, y prestar especial atención a los movimientos al subir y bajar del vehículo.

 

Otro punto clave es la prevención de trombosis. El especialista detalló tres medidas fundamentales: movilización precoz, uso de medias o vendajes elásticos de compresión durante el primer mes y tratamiento farmacológico según antecedentes del paciente. En casos de baja morbilidad suele indicarse aspirina, mientras que quienes tienen antecedentes tromboembólicos pueden requerir anticoagulantes específicos.

Finalmente, el traumatólogo subrayó que la rehabilitación requiere compromiso y constancia, pero permite recuperar una óptima calidad de vida. “Muchos pacientes se preguntan por qué demoraron tanto en operarse”, afirmó, y explicó que prolongar el deterioro de una articulación puede terminar afectando otras, como la columna lumbar en el caso de la cadera o la otra rodilla cuando se intenta compensar el dolor.

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