Fede padece lipodistrofia congénita y necesitaba un ambiente fresco para evitar complicaciones que lo llevaron a estar internado. Tras el pedido de su mamá, la comunidad respondió y el niño hoy continúa su recuperación en casa.

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El pedido de la mamá de Fede tuvo el final que toda Rafaela esperaba. Gracias a una enorme muestra de solidaridad, el niño ya cuenta con el aire acondicionado que necesitaba para poder regresar a su hogar y continuar allí su recuperación.

La solicitud había surgido días atrás, cuando su mamá, Noelia, explicó públicamente que el aire acondicionado no era un lujo, sino una necesidad médica. Fede atraviesa un delicado cuadro de salud: padece lipodistrofia congénita, una enfermedad poco frecuente de origen genético que provoca la ausencia o distribución anormal de la grasa corporal.

 

Las elevadas temperaturas le provocaron a Fede intensa picazón, rascado e inflamación, lo que derivó en una descompensación que obligó a su internación para poder estabilizarlo en un ambiente fresco y controlado. Por indicación médica, mantener una temperatura ambiente adecuada es clave para evitar nuevas complicaciones.

La respuesta de la comunidad fue inmediata. Vecinos, comerciantes y personas anónimas se comunicaron para ofrecer ayuda, desde la donación del equipo hasta la instalación gratuita. Finalmente, el aire fue colocado gracias a un hombre que prefirió no dar su nombre y a otros colaboradores que se pusieron a disposición sin pedir nada a cambio.

“Ya colocaron el aire. El señor de corazón grande no me dio su nombre, solo me dijo que lo disfrutemos y que mandaba muchas bendiciones para Fede”, contó Noelia en un mensaje cargado de emoción. Además, pidió que el agradecimiento se extienda a toda la ciudad: “Todos se ofrecieron para colaborar”.

Hoy, Fede descansa en su casa. Y detrás de ese descanso, hay una ciudad entera que volvió a demostrar que la solidaridad, cuando se pone en acción, también cura.

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