En el marco del Día de la Laguna, la Laguna Setúbal vuelve a ocupar un lugar central en la agenda ambiental y social de Santa Fe. Más allá de su valor paisajístico y recreativo, se trata de un ecosistema clave para la ciudad y la región, fundamental para la calidad de vida de quienes habitan a su alrededor.
Así lo destacó la bióloga y doctora en Ciencias Biológicas Caterina Barisón, especialista en humedales, quien subrayó que la Setúbal brinda múltiples servicios ecosistémicos esenciales. “La ciudad está implantada alrededor de la laguna y ella nos provee, por ejemplo, de agua potable, amortiguamiento frente a inundaciones, captura de carbono y regulación de la temperatura”, explicó en diálogo con Mitre Santa Fe. En ese sentido, remarcó que la vegetación ribereña contribuye a enfriar el aire, un aspecto clave en contextos de cambio climático y altas temperaturas.
Asimismo, señaló que la Laguna Setúbal se diferencia de otros humedales del río Paraná por sus aguas más tranquilas, su cercanía con el entorno urbano y la posibilidad de desarrollar múltiples actividades recreativas y deportivas. “Es un ecosistema mixto, con características de distintos ambientes acuáticos, que permite desde el uso de playas hasta la práctica de deportes náuticos”, indicó.
Respecto al estado de conservación, la especialista advirtió que todo lo que ocurre alrededor de la laguna impacta directamente en su salud ambiental. Entre las principales amenazas mencionó el ingreso de aguas cloacales sin tratamiento, que afecta la calidad del agua y a los organismos que la habitan, y algunas actividades recreativas sin control, especialmente en las costas. “El tránsito de vehículos 4x4 y ciertas prácticas sobre las playas generan un fuerte impacto, en particular sobre las aves acuáticas”, alertó.
En ese contexto, Barisón remarcó que el principal desafío es lograr una convivencia equilibrada entre el uso humano y la conservación de la flora y la fauna. “No podemos pensar la laguna aislada de la sociedad. Hay que construir un ida y vuelta: usarla de manera recreativa, pero de forma responsable y amigable con los otros seres que la habitan”, sostuvo.
La especialista también llamó a pensar la laguna a largo plazo, recordando episodios recientes como la bajante extraordinaria iniciada en 2020, cuando la Setúbal se convirtió en refugio de flamencos y dejó imágenes imborrables para los santafesinos. “La laguna es fundamental tanto en períodos de aguas altas como de aguas bajas. Mantener la calidad del agua y cuidar sus costas es clave para nuestra salud y para garantizar agua dulce en el futuro”, afirmó.
Finalmente, explicó por qué en algunos sectores el agua se observa más cristalina y en otros crece la vegetación: la dinámica de los sedimentos, la presencia de plantas que actúan como filtros naturales y el transporte de semillas que, con el tiempo, dan origen a isletas y bosques ribereños.