En el corazón de una lucha titánica contra las adversidades, Micaela, madre de Ámbar Spahn, una niña de tan solo 6 años, compartio su desgarradora historia de amor, esperanza y resistencia. "Ámbar tiene muchísimas ganas de vivir, me lo demuestra día a día", relató con la fortaleza de quien enfrenta lo que parece imposible.
Desde su nacimiento, Ámbar ha enfrentado desafíos inimaginables. Llegó al mundo de forma prematura a las 34 semanas, con un peso saludable, pero con problemas cardíacos diagnosticados durante el embarazo. Lo que su familia desconocía era la complejidad de los problemas intestinales que saldrían a la luz apenas dos días después de su nacimiento.
"Todo empezó cuando se dieron cuenta de que Ámbar estaba muy hinchadita y no podía mover el cuerpo", explicó Micaela. Unos estudios revelaron que su intestino estaba completamente malformado. "A los dos días de vida, Ámbar entró al quirófano de urgencia. Fue entonces cuando comenzó nuestra historia", recordó.
Desde ese momento, Ámbar ha pasado por innumerables cirugías: desde operaciones cardíacas a corazón abierto hasta procedimientos intestinales que dejaron su cuerpo con solo 7 centímetros de intestino funcional. Su alimentación depende de una nutrición parenteral, que la mantiene conectada 15 horas al día.
Sin embargo, la solución definitiva para Ámbar es un trasplante multivisceral, que podría darle una nueva oportunidad de vida. "El 12 de diciembre de 2023 entró en emergencia nacional para el trasplante, pero ya llevamos más de un año esperando en Buenos Aires, y nada pasa", dijo Micaela, visiblemente agotada.
La situación se agrava con el deterioro de las venas de Ámbar. Los médicos ya han advertido que sus accesos venosos están al límite. "Hace poco se nos rompió el catéter que le quedaba. Está toda trombosada. Si este último catéter falla, no hay más nada que hacer", explicó.
A medida que Ámbar crece, su cuerpo enfrenta nuevas complicaciones. Recientemente sufrió un ACV, desarrolló una hemorragia cerebral y su corazón comenzó a empeorar. Sin embargo, a pesar de todo, su espíritu sigue intacto. "Tiene muchísimas ganas de vivir. Solo le pido a Dios que pronto llegue su donante y que se hable más de la donación pediátrica".
La historia de Ámbar no solo es un llamado a la acción por la donación de órganos en niños, sino un recordatorio del poder del amor y la esperanza en los momentos más oscuros. Micaela y Ámbar esperan, con la fe intacta, que un día las noticias traigan el milagro que tanto necesitan.