El conflicto bélico de Malvinas dejó una marca imborrable en la historia argentina y en la vida de quienes fueron protagonistas directos de la guerra. Antonio Mildenberger, excombatiente santafesino, compartió su experiencia en una entrevista, relatando cómo vivió aquellos días y la importancia de mantener viva la causa Malvinas.
Un llamado inesperado
Mildenberger no eligió ir a la guerra. En 1982, mientras realizaba el servicio militar obligatorio en la Marina, fue asignado al portaaviones ARA 25 de Mayo, el buque insignia de la Armada Argentina. Como técnico químico, su tarea era supervisar el laboratorio de máquinas para el control del sistema de propulsión. Lo que parecía una navegación de rutina pronto tomó un giro inesperado cuando, tras una práctica, el buque zarpó nuevamente sin previo aviso. “Era muy raro, porque eso no se hace de un día para el otro”, recordó.
Tras días de incertidumbre, la tripulación fue informada de que Argentina estaba a punto de recuperar las Islas Malvinas. El 1 de abril de 1982, con una mezcla de emoción, miedo y adrenalina, Mildenberger y sus compañeros supieron que serían parte de un momento histórico.
Desde un primer momento, él y sus compañeros fueron conscientes de la desigualdad de fuerzas. “Nosotros éramos un equipo chico enfrentando a un gigante, en términos futboleros”, explicó, refiriéndose a la potencia militar británica. Aun así, el sentimiento patriótico prevaleció. “Con 21 años, uno no toma conciencia de todo lo que puede pasar”, expresó.
La guerra fue respaldada en sus inicios por gran parte de la sociedad argentina, en un contexto de dictadura militar que buscaba mejorar su imagen. Mildenberger considera que la decisión de recuperar las islas estuvo impulsada por razones estratégicas, pero también políticas. “Para mí, fue utilizado políticamente para levantar la imagen del gobierno”, afirmó.
Con el paso de los años, la perspectiva sobre el conflicto ha cambiado. El ex combatiente sostiene que la guerra dejó enseñanzas que deben ser transmitidas a las nuevas generaciones. Junto a otros excombatientes, trabaja en la difusión de la causa Malvinas visitando escuelas y compartiendo su testimonio con estudiantes. “Es emocionante ver que los jóvenes se interesan, preguntan y estudian sobre Malvinas”, comentó.
Para él, la recuperación de las islas debe ser un objetivo permanente, pero a través de la diplomacia. “Basta de guerras, la guerra no la gana nadie”, enfatizó. También remarcó la necesidad de que Malvinas no sea recordada solo cada 2 de abril, sino que se mantenga en la agenda nacional a lo largo del año.