La psicóloga Marcela Dellamea explicó cómo el fenómeno conocido como FOMO impacta en la ansiedad, la autoestima y la concentración. También brindó estrategias para reducir su efecto en la vida cotidiana.

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El uso intensivo de las redes sociales trajo consigo nuevas formas de ansiedad vinculadas a la comparación permanente con los demás. Una de ellas es el llamado FOMO, un fenómeno cada vez más mencionado entre jóvenes y adultos.

En diálogo con Mitre Santa Fe, la psicóloga Marcela Dellamea explicó que el término proviene del inglés “Fear Of Missing Out”, que significa miedo a perderse algo que otros están viviendo o haciendo.

“Es este miedo a perdernos de las cosas que están haciendo los otros, como si nuestra vida fuera menos interesante. Esto genera mucha ansiedad y una conducta compulsiva de revisar todo el tiempo las redes sociales”, señaló.

Un fenómeno potenciado por las redes

Según la especialista, este sentimiento no es completamente nuevo, ya que los seres humanos tienen una fuerte necesidad de pertenencia social.

“Nosotros somos seres sociales y siempre buscamos pertenecer a un grupo. Antes incluso el castigo era ser excluido del clan”, explicó.

Sin embargo, Dellamea advirtió que las redes sociales amplifican este fenómeno, porque permiten observar constantemente la vida de otras personas.

“Todo el tiempo podemos compararnos y evaluar nuestra vida con lo que hacen los demás. Pero hay que tener en cuenta que en redes se muestra solo una parte muy reducida de la vida”, aclaró.

Cómo afecta a la salud mental

El FOMO puede tener consecuencias concretas en el bienestar psicológico. Entre ellas, la psicóloga mencionó:

ansiedad permanente

dificultades para concentrarse

disminución de la autoestima

problemas de sueño

aumento del estrés

“Si estamos todo el tiempo revisando lo que hacen los otros, dejamos de concentrarnos en lo que estamos haciendo nosotros y en disfrutar el presente”, remarcó.

La comparación y la envidia

Dellamea también señaló que el fenómeno puede generar sentimientos de envidia, ya que las personas tienden a comparar su vida con la imagen idealizada que aparece en redes.

“En las redes se muestra cuando uno está bailando en una fiesta o disfrutando de una playa hermosa, pero no cuando discute con alguien o cuando el viaje no sale como esperaba. Es una parte muy superficial de la realidad”, explicó.

Por eso, consideró fundamental cuestionar los pensamientos que aparecen cuando sentimos que nuestra vida es menos interesante que la de otros.

El concepto opuesto: elegir perderse algo

Como contracara del FOMO aparece el concepto JOMO, que consiste en aceptar que no se puede estar en todos lados y elegir conscientemente qué hacer.

“Si tenemos tres cumpleaños el mismo día, tenemos que elegir uno y disfrutar de ese momento. Aprender a concentrarnos en lo que decidimos hacer”, ejemplificó.

Estrategias para reducir el FOMO

Para quienes sienten que este fenómeno les genera malestar, la psicóloga recomendó algunas prácticas simples:

Limitar el uso del celular y las redes sociales

Practicar atención plena o mindfulness

Concentrarse en el presente

Registrar y agradecer las cosas positivas de la vida cotidiana

“A veces agradecer pequeñas cosas, como haber llegado a tiempo al trabajo, nos ayuda a tomar conciencia de todo lo que sí tenemos”, concluyó.

Dellamea advirtió que las adicciones a las redes sociales son cada vez más frecuentes y pueden afectar la vida diaria, por lo que resulta clave desarrollar hábitos digitales más saludables.

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