En el espacio de Bienestar y Calidad de Vida, la nutricionista Virginia Borga habló sobre los distintos tipos de grasas y dejó un mensaje claro: no todas son perjudiciales y el cuerpo necesita incorporarlas a diario.
“Las grasas cumplen muchísimas funciones. Son necesarias para producir hormonas y para absorber vitaminas como la A, D, E y K. El problema no es la grasa en sí, sino cuál elegimos y en qué cantidad”, explicó.
Entre las más recomendadas mencionó las grasas insaturadas, especialmente las monoinsaturadas, presentes en el aceite de oliva, la palta, los frutos secos, las semillas y las aceitunas. El aceite de oliva extra virgen encabeza la lista, sobre todo cuando tiene baja acidez. “Es una inversión a largo plazo para nuestra salud”, señaló.
Sobre la palta, aclaró que si bien tiene un alto contenido graso, se trata de grasa saludable. Lo mismo ocurre con las nueces y otros frutos secos, aunque recomendó moderación en las porciones: hasta tres nueces completas por día es una cantidad adecuada.
Asimismo, explicó que entre el 20% y el 30% de las calorías diarias deberían provenir de grasas, priorizando siempre las de mejor calidad. También advirtió que las dietas “cero grasa” no son saludables ni sostenibles.
En el otro extremo ubicó a las grasas trans, presentes en muchos productos industrializados como facturas, galletitas, panificados y alimentos con margarina o aceites hidrogenados. “Son las peores porque aumentan el colesterol malo y disminuyen el bueno”, afirmó. Ese desequilibrio impacta directamente en el sistema cardiovascular y eleva el riesgo de enfermedades.
También recomendó limitar las grasas saturadas y explicó que incluso algunos aceites vegetales, como el de coco, se comportan como grasas saturadas. Además, recordó que freír altera la estructura de los aceites y reduce sus beneficios.
La clave, insistió, está en el equilibrio y en sostener hábitos saludables todos los días. Para más consejos, se la puede encontrar en redes sociales como @virgiborga.