Según el INDEC, la inflación minorista de noviembre mostró un repunte, en parte impulsada por el fuerte encarecimiento de la carne, que registró un aumento promedio de 8,2 % respecto de octubre y subas interanuales muy superiores al nivel general de precios.
A diferencia de otras proteínas como el pollo o el cerdo, cuyos precios evolucionaron en línea con la inflación, la carne vacuna experimentó una variación destacadamente mayor, lo que elevó su incidencia dentro del rubro alimentos.
Expertos y relevamientos sectoriales señalan que la suba responde fundamentalmente a factores de oferta, como el incremento en los valores de la hacienda en pie y la limitada disponibilidad de animales para faena, que superan las presiones de la demanda interna.
Además, condiciones estructurales dentro de la ganadería argentina y la estacionalidad del mercado refuerzan la posibilidad de que este patrón de aumentos no sea puntual, con previsiones de persistencia de la tendencia alcista en los próximos meses.