La conducción de la CGT resolvió avanzar con una presentación judicial contra la reforma laboral que el Senado prevé tratar esta semana. Convencidos de que el proyecto será aprobado, los principales dirigentes descartaron medidas de fuerza generales y optaron por una estrategia centrada en los tribunales. El próximo lunes se movilizarán a Plaza Lavalle para respaldar el amparo que cuestionará la constitucionalidad de la norma.
La decisión fue adoptada en una reunión ampliada de la mesa chica sindical realizada en la sede de UPCN. Desde el triunvirato anticiparon que el planteo apuntará a artículos que, a su entender, afectan derechos individuales y colectivos, así como aspectos vinculados a la representación gremial. La estrategia replica el camino elegido frente al DNU 70/2023, cuando la central logró frenar en la Justicia el capítulo laboral del decreto.
Sin embargo, no hubo unanimidad. Algunos dirigentes propusieron avanzar con paros sectoriales o convocar a un Comité Central Confederal para definir un plan de lucha más amplio, pero esas posiciones no prosperaron. En paralelo, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que reúne a gremios industriales, del transporte y a las dos CTA, anunció un paro de 36 horas y una movilización al Congreso. Mientras la cúpula cegetista apuesta al frente judicial, los sectores más combativos anticipan que mantendrán las protestas en defensa de los derechos laborales.