En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, Liliana Olivieri —psicoterapeuta y madre de 11 hijos— puso en agenda una problemática cada vez más visible: la sobreexposición a las pantallas. Según explicó, el uso excesivo de dispositivos electrónicos genera consecuencias graves en la salud física y emocional de niños y adolescentes, afectando desde las habilidades sociales hasta el descanso, la actividad física y el vínculo con la naturaleza.
Olivieri, con décadas de experiencia en educación afectiva, emocional y sexual, señaló que el uso desmedido de pantallas funciona como un “camino adictivo” tan potente como el consumo de sustancias químicas como la marihuana o la cocaína. Por eso, hizo un fuerte llamado a la conciencia de los padres y madres: “Debemos estar cerca de nuestros hijos y ayudarlos de manera efectiva”.
Entre las señales de alerta, la psicoterapeuta destacó la importancia de observar los hábitos nocturnos. “No se deben llevar dispositivos a la cama. Allí suceden muchas cosas que no vemos: grooming, exposición a la pornografía, a contenidos que distorsionan la sexualidad, y apuestas online”, afirmó. Estas situaciones pueden presentarse a edades tan tempranas como los 10 años, alertó.
La especialista también remarcó el rol del sistema cerebral de recompensa, que se ve alterado por el uso intensivo de pantallas. “Eleva la dopamina y genera un enganche que modifica el funcionamiento del cerebro”, explicó. En ese contexto, insistió en que muchas veces los adultos, con la excusa de que sus hijos no se queden sin planes, les otorgan teléfonos sin límites ni acompañamiento.
Finalmente, Olivieri subrayó que es necesario ofrecer alternativas saludables para el tiempo libre, como el juego al aire libre, el deporte y el contacto con la naturaleza. “Queremos promover la salud desde un sentido positivo. Los padres no debemos delegar todo en los dispositivos, sino volver a estar presentes”, concluyó.