Este sábado 21 de febrero se llevó a cabo una nueva movilización en Lehmann por la crítica situación que atraviesa Lácteos Verónica, un conflicto que se arrastra desde hace aproximadamente un año y que se profundizó en los últimos meses, con más de dos meses sin cobro de salarios y una planta prácticamente paralizada.
En medio de la incertidumbre que viven los trabajadores, comenzó a cobrar un rol central el acompañamiento de sus familias y, especialmente, de las esposas, quienes no solo sostienen emocionalmente a sus hogares, sino que también impulsan y organizan acciones para visibilizar el reclamo.
En diálogo con Rafaela Noticias, Ana Castillo, mujer de un trabajador de la empresa, expresó el profundo impacto que la crisis tiene en la vida cotidiana. “Decidimos salir las mujeres a acompañar a los maridos porque la angustia es terrible y abarca a toda la familia. Ellos están profundamente angustiados y desesperados. Hay distintas realidades, pero no se aguanta más”, sostuvo.
Castillo cuestionó con dureza la falta de definiciones por parte de los propietarios de la empresa. “Duele ver una estructura tan grande y moderna y que no haya sensibilidad hacia el ser humano, hacia empleados que trabajaron tantos años con respeto. Uno termina pensando cualquier cosa por la desazón que se vive”, manifestó. En ese sentido, pidió una respuesta concreta: “Le pido al señor Espiñeira que se ponga la mano en el corazón y resuelva esto, sea blanco o negro. Necesitamos saber si salimos a buscar el plato de comida por otro lado y seguir con nuestra vida”.
Respecto a la organización de las mujeres, explicó que el primer paso fue la unión. “Armamos un grupo de WhatsApp, nos acompañamos, nos fortalecemos y apoyamos a los maridos. Participamos en marchas pacíficas, con respeto, pero queremos que esto se haga visible a nivel provincial y nacional. Alguien tiene que convocar a los dueños”, afirmó, al tiempo que remarcó el desgaste emocional y económico que atraviesan las familias. “Ellos duermen tranquilos, nosotros no. Hace días que no dormimos pensando si pagamos una cuenta o compramos comida”.
Consultada sobre el rol del gremio, la comuna y los distintos actores involucrados, Castillo reconoció el acompañamiento, pero explicó por qué las mujeres decidieron dar un paso al frente. “Veíamos a los hombres esperando con respeto, con fe y confianza en los dueños, que venían y mentían. Nosotras nos hartamos y salimos a apoyarlos. Agradecemos la difusión y vamos a seguir convocando para encontrar una solución”.
Finalmente, se refirió a cómo atraviesan el día a día las familias afectadas. “Cada familia tiene su historia y sus gastos. Saber que te podés quedar sin trabajo de un día para otro es terrible. Una como esposa llora en los rincones, reza, y trata de fortalecerse junto a otras mujeres”, contó. Actualmente, ya son más de 30 las mujeres que se organizaron para acompañar el reclamo. “Solo queremos el bien de nuestras familias y de los trabajadores”, concluyó.