Tiene 10 años y la mitad de su vida enfrentando la leucemia. Cuando en Argentina ya no había opciones, su familia salió a buscar esperanza al otro lado del mundo. Hoy, miles de personas la acompañan en esta batalla por vivir.

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Pilar junto a su papá Carlos, su mamá Sabrina y su hermano Pedro

Pilar tiene diez años y más de la mitad de su vida la pasó luchando contra una enfermedad que cambió para siempre la historia de su familia. Fue en mayo de 2021 cuando, durante un control de rutina, su mamá Sabrina notó algo que no era normal: cansancio, falta de energía, señales que no coincidían con una nena de cinco años.

Un estudio de sangre confirmó lo impensado: Pilar tenía leucemia linfoblástica aguda tipo T. Desde ese momento, comenzó un largo camino de internaciones, quimioterapias y tratamientos intensivos en el Hospital Gutiérrez. En enero de 2022 llegó el primer trasplante de médula ósea.

 

 

 

 

El donante fue Pedro, su hermano mayor.

 

No lo pensé ni un segundo. Fue un sí instantáneo. ¿Quién se negaría a salvarle la vida a su hermana?”, contó. Para él, el sentido de todo fue verla volver a sonreír, correr y recuperar esa energía que siempre la caracterizó.

Durante dos años, Pilar estuvo en controles y parecía haber dejado atrás lo peor. Pero en 2025, los valores hematológicos volvieron a caer. La enfermedad había regresado, esta vez transformada en leucemia mieloide aguda. Comenzó entonces una etapa durísima: quimioterapias más agresivas, internaciones prolongadas y tres ingresos a terapia intensiva al borde de la muerte por cuadros de sepsis.

Pilar junto a su papá Carlos, su mamá Sabrina y su hermano Pedro
Pilar junto a su papá Carlos, su mamá Sabrina y su hermano Pedro

 

 

Todo 2025 fue tremendo. No podemos rescatar nada más que aprendizaje, relató Sabrina con crudeza.

En octubre llegó el golpe más duro: los médicos les informaron que en Argentina ya no existían opciones de tratamiento para Pilar. Un tercer trasplante no es legal en el país y no había terapias disponibles para su cuadro.

La familia buscó alternativas en el exterior. Primero, una terapia experimental en Roma, a la que Pilar no pudo acceder. Luego apareció una posibilidad en Singapur: un tratamiento combinado de alta complejidad que ya había sido aplicado a otro niño argentino.

 

Así nació la campaña “Juntos x Pilu”.

El tratamiento en Singapur es único: combina quimioterapia intensiva con un doble trasplante de células madre, incluso con presencia de enfermedad activa, algo que en Argentina no se realiza. En el caso de Pilar, las células provienen de su papá y de un cordón umbilical de Estados Unidos.

Desde el 15 de diciembre, Pilar y su familia se encuentran en Singapur. El tratamiento total se extenderá hasta julio. Si bien Pilar respondió bien en lo hematológico, el proceso es muy delicado: defensas bajas, infecciones recurrentes y nuevas internaciones forman parte del día a día.

Ella está respondiendo, y eso para nosotros ya es un gran paso, explicó su mamá.

 

 

 

El costo es enorme. La primera etapa demandó 550 mil dólares, más 50 mil dólares para el traslado sanitario desde Argentina, ya que Pilar viajó directamente desde terapia intensiva. En total, 600 mil dólares ya fueron cubiertos gracias a la solidaridad.

Ahora resta pagar el cordón umbilical: 140 mil dólares, de los cuales ya lograron reunir 110 mil. Faltan 31 mil dólares para completar el tratamiento.

“No recibimos ayuda del Estado ni de obras sociales. Todo lo logramos gracias a la gente”, contó Sabrina, quien destacó el apoyo de vecinos, emprendedores, medios de comunicación y miles de personas anónimas que se sumaron a la causa.

 

 

 

Para colaborar, la familia comparte toda la información en redes sociales bajo el nombre @juntosxpilu, donde también advierten sobre cuentas falsas. Las cuentas solidarias están a nombre de Carlos Mancuso, el papá de Pilar.

  • Alias BBVA: juntosxpilu1
  • Alias Nación: juntosxpilu4
La historia de Pilar, contada por su mamá: fe, dolor y esperanza en Singapur

 

Antes de cerrar, Sabrina dejó un mensaje profundo para otras familias que atraviesan situaciones similares. Con la voz firme y desde la experiencia más dura, aseguró que rendirse no es una opción:

“No se puede perder la fe. Nuestros hijos dependen de nosotros. En la Argentina la plata está, sobran los recursos, hay que encontrarlos. Y para encontrarlos hay que salir a buscar, golpear puertas y no rendirse. Estamos rodeados de gente hermosa que ayuda, que acompaña y que empatiza, y eso sostiene cuando todo duele”, expresó.

 

 

La historia de Pilar no es solo una lucha contra la leucemia. Es también un testimonio de amor incondicional, de una familia que no se rinde y de una sociedad que, una vez más, demuestra que la solidaridad puede cruzar fronteras.

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