Tras la confirmación del primer caso de mpox (viruela símica) en una persona sin antecedentes de viaje en Argentina, la médica infectóloga y presidenta de la Sociedad de Infectología de Rosario, Carolina Subirá, llevó tranquilidad y explicó el contexto epidemiológico actual. Según indicó, se trata de una enfermedad conocida desde hace décadas que, desde 2022, presenta un brote a nivel mundial con casos en distintos continentes, incluido el país.
Subirá remarcó que el caso detectado corresponde al clado 1B, una variante que presenta mayor capacidad de contagio y puede generar cuadros más graves en personas con factores de riesgo, como inmunodeprimidos, embarazadas o niños. El dato relevante es que el paciente no viajó al exterior, lo que sugiere contagio local, aunque aún se investiga el nexo epidemiológico.
En cuanto a la transmisión, la especialista explicó que se produce por contacto directo piel con piel con lesiones infectadas o con objetos contaminados, como ropa o sábanas. Los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos —fiebre, dolor muscular, cansancio— y luego aparecen lesiones en la piel características, similares a ampollas. El período de incubación puede variar entre 5 y 21 días, lo que dificulta su detección temprana.
Respecto a la prevención, Subirá aclaró que no es necesario generar alarma, ya que en Argentina los casos siguen siendo aislados. En lo que va del año, se registraron apenas seis. Tampoco se recomienda una vacunación masiva: las vacunas se utilizan de manera focalizada en zonas con brotes activos. “Es una situación para estar vigilantes, no para alarmarse”, sostuvo, al tiempo que destacó la importancia de evaluar riesgos en contactos cercanos y mantener medidas de cuidado.
Finalmente, consultada sobre la salida del país de la Organización Mundial de la Salud, la infectóloga consideró que se trata de una decisión política cuyo impacto real en la salud pública aún está por verse, aunque advirtió que podría influir en el acceso a recursos, vacunas y recomendaciones internacionales.