Una mujer de Rafaela fue víctima de una estafa virtual al intentar gestionar un pedido de viandas. Bajo el ardid de una transferencia errónea, le extrajeron datos bancarios y contrajeron préstamos por $4.000.000 a su nombre.
El modus operandi
La maniobra delictiva se inició con un contacto comercial aparentemente legítimo: un supuesto cliente se interesó en adquirir viandas y solicitó el alias bancario de la vendedora para concretar el pago.
Pocos minutos después, el individuo volvió a establecer comunicación para afirmar que, por error, había realizado una transferencia de dinero por una suma muy superior a la pactada. Bajo esta premisa, exigió la devolución del excedente.
Para lograr su cometido, el estafador desplegó una estrategia de manipulación basada en la urgencia. Alegó diversos problemas con su tarjeta de crédito y mantuvo un diálogo constante para evitar que la víctima pudiera reflexionar o verificar la situación.
El impacto financiero
Ante la presión ejercida por el supuesto cliente, la emprendedora accedió a brindar información sensible de su cuenta personal. Una vez finalizada la comunicación, la víctima ingresó a su sistema bancario para corroborar el estado de la transacción.
Fue en ese momento cuando detectó movimientos irregulares realizados sin su consentimiento. Según se pudo reconstruir, los delincuentes gestionaron dos préstamos bancarios a su nombre, lo que derivó en una deuda millonaria que alcanzó los $4.000.000.
Pautas para evitar caer en el engaño
Ante la recurrencia de este tipo de estafas en la región, diversos sectores han vuelto a emitir alertas para prevenir nuevos delitos:
- No compartir bajo ninguna circunstancia claves, códigos de seguridad ni datos bancarios.
- Desconfiar de situaciones que involucren urgencia o presión psicológica por parte de terceros.
- Verificar siempre los movimientos en las cuentas antes de realizar cualquier tipo de devolución.
- Cortar la comunicación de inmediato ante la más mínima sospecha de engaño.