Las fuentes señalaron que la situación no es nueva y que el adolescente estaría involucrado en hechos delictivos desde muy corta edad, afectando no solo al barrio 2 de Abril sino también a otros sectores cercanos.

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La tensión crece en barrio 2 de Abril a partir de reiterados hechos delictivos que tendrían como protagonista a un menor de 15 años, señalado por vecinos como autor de distintos intentos de robo en la zona.

El episodio más reciente ocurrió cuando un residente advirtió que el joven habría ingresado a su propiedad con intenciones de robo. Según relató la víctima, llegó a su casa justo en el momento en que el adolescente estaba forzando una ventana. La presencia de los perros impidió que avanzara y el dueño salió a correrlo hasta su vivienda, donde —siempre según esta versión— la madre del menor salió en su defensa.

Vecinos del sector manifestaron su cansancio ante la reiteración de los hechos y aseguran que el adolescente comete robos de manera frecuente en el barrio, generando un clima de preocupación constante.

 

 

 

 

 

 

Un menor no punible y un problema de consumo

 

 

 

 

 

 

 

El episodio más reciente ocurrió cuando un residente advirtió que el joven habría ingresado a su propiedad con intenciones de robo. Según relató la víctima, llegó a su casa justo en el momento en que el adolescente estaba forzando una ventana. (hasta que entre en vigencia la nueva ley penal juvenil aprobada recientemente). Al no haber cumplido los 16 años, el sistema judicial no prevé sanciones penales como prisión o internación en institutos para este tipo de situaciones.

De acuerdo a fuentes consultadas, la única intervención posible en este caso es desde el ámbito de la salud, ya que el adolescente tendría un serio problema de consumo que estaría directamente vinculado a su conducta delictiva. En ese marco, señalaron que el joven ya estuvo internado en dos oportunidades para realizar tratamientos de desintoxicación, con intervención del municipio para que la madre autorizara dichas medidas.

Sin embargo, explicaron que, al ser no punible, no existe actualmente una pena o castigo penal por los hechos que se le atribuyen. Cada vez que es demorado por la policía —ya sea en flagrancia o tras llamados al 911— se da intervención al Juzgado de Menores, que dispone su restitución a los progenitores, tal como establece la normativa vigente.

También indicaron que, en caso de cumplir 16 años —lo que ocurriría a fines de junio— pasaría a ser menor punible. En ese escenario, podría intervenir el fiscal correspondiente, quien estaría en condiciones de solicitar medidas más restrictivas, como una eventual derivación a un instituto especializado.

Momento en que el menor ingresaba al domicilio

 

 

 

 

 

 

 

 

Un problema que se arrastra en la zona

Las fuentes señalaron que la situación no es nueva y que el adolescente estaría involucrado en hechos delictivos desde muy corta edad, afectando no solo al barrio 2 de Abril sino también a otros sectores cercanos.

Sostuvieron que el eje central del conflicto es el consumo problemático y que el abordaje debe darse principalmente desde esa perspectiva. Además, remarcaron que la presencia de sus progenitores impide considerar una reubicación institucional por situación de desamparo, lo que limita las herramientas disponibles.

Desde el ámbito local indicaron que se insiste ante los organismos provinciales competentes en materia de niñez para reforzar el acompañamiento familiar, promover tratamientos y ofrecer alternativas de capacitación o contención que permitan mantener al adolescente ocupado.

Mientras tanto, los vecinos continúan realizando denuncias y dando aviso a la policía ante cada episodio. En algunos casos, la reiteración de los hechos derivó en agresiones hacia el menor por parte de víctimas que, desbordadas, reaccionaron por mano propia, configurando un escenario complejo que expone tanto la problemática del consumo como los límites del sistema actual.

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