Por Julio Armando. Luego de conocerse la muerte de Abril Vargas, la nena de 9 años que recibió un disparo de arma de fuego en barrio Italia, Rafaela alcanzó los 8 homicidios dolosos en lo que va del año. Y cuando faltan 3 meses para que finalice este 2018, la cifra ya superó en dos a la de todo el 2017 en el que habían sido asesinadas 6 personas.
El número de homicidios venía reduciéndose en los últimos años, incluso hasta en un 50 por ciento en la estadística bianual: 12 asesinatos en 2015, 9 en 2016 y 6 en 2017. Tendencia que cambió este año.
Víctimas de homicidios
Este 2018 todas las víctimas venían siendo varones, algo que cambió con el fallecimiento de Abril Vargas, que se transforma además en la víctima más joven. En 7 de los 8 homicidios existe un autor identificado - sospechado, entre los cuales hay un condenado en juicio abreviado a 8 años de prisión. En el hecho restante se desconoce totalmente al homicida. Los acusados, son todos varones, y el mecanismo utilizado para cometer el delito fue el siguiente: 2 con arma blanca, 4 con arma de fuego y 2 mediante golpes.
Fatalidades en el tránsito
La muerte de un hombre de 34 años la semana pasada luego chocar en su moto contra otro moto y estar internado varios días, vuelve a engrosar las estadísticas de víctimas fatales en accidentes de tránsito. Ya a esta altura y cuando faltan 3 meses para que finalice el año, la cifra empieza a sonar escalofriante: 13 fallecimientos. Y ni hablar si se tiene en cuenta que 9 de esas siniestralidades fueron protagonizadas por motociclistas representando éstos el 70 por ciento de los casos. Y con la particularidad de que se trata en su totalidad de hombres de entre 18 y 35 años.
En cuanto a los días en que se produjeron las fatalidades, 8 (61%) ocurrieron durante un fin de semana o un feriado. En tanto si a este número se le suman los accidentes trágicos que ocurrieron los días viernes, el número asciende a 12, es decir, el 92%.
¿Evitables?
La pregunta es inevitable, y tiene que ver con que si estas 21 muertes ocurridas en los primeros tres trimestres del 2018 en la ciudad podrían haberse evitado. Ya sea logrando que haya menos armas en la calle, aumentando la seguridad, o recomponiendo el tejido social, en el caso de los homicidios. O poniendo más controles, educando a los conductores o mejorando las condiciones de tránsito, en el caso de las fatalidades en la vía pública. O simplemente tomando mayor conciencia. Hoy mirar para atrás poco sirve, porque las vidas ya no están y el dolor de quienes sufrieron estas pérdidas es irreparable. Sí quizás sirva pensar de qué manera podemos colaborar de acá en adelante para que más rafaelinos no vayan quedando en el camino y se transformen en un número más de las frías estadísticas.