El ingeniero Juan Borus, del Instituto Nacional del Agua, analizó el escenario hídrico en la región y llevó tranquilidad respecto a una posible crecida del río Salado en el corto plazo. Sin embargo, advirtió que las lluvias previstas para los próximos días obligan a mantener la atención, especialmente en áreas urbanas.
Según explicó, en diálogo con Mitre Santa Fe, la situación actual está marcada por precipitaciones intensas en el norte del país, que impactan en la cuenca alta del río Salado y del río Dulce, donde se registran niveles elevados de agua. No obstante, aclaró que esto no implica automáticamente un riesgo de inundación en el tramo inferior, que atraviesa la provincia de Santa Fe.
“Hoy no estamos ante un escenario de crecida importante en el tramo inferior del Salado”, afirmó. En ese sentido, remarcó que el comportamiento del río depende más de lo que ocurra en la cuenca baja, es decir, de las lluvias locales.
El especialista explicó que el factor clave es la saturación del suelo: si se encadenan varios eventos de lluvia en pocos días, el terreno pierde capacidad de absorción y el excedente hídrico aumenta, elevando el riesgo de anegamientos. “Cuando el suelo se satura, cada nueva lluvia actúa como si cayera sobre un vidrio”, graficó.
En ese marco, señaló que el evento previsto para las próximas 48 horas debe ser monitoreado de cerca, aunque por sí solo no representa una amenaza significativa. “Es un evento acotado, pero nos deja más atentos a lo que pueda venir después”, sostuvo.
Borus recordó que las grandes crecidas históricas del Salado, como la de 2003, se produjeron por la sucesión de lluvias intensas que terminaron saturando completamente la cuenca. Por eso, insistió en que el foco debe estar en la continuidad de las precipitaciones más que en un episodio aislado.
Además, puso el acento en el riesgo de eventos locales, que pueden generar complicaciones en ciudades sin que necesariamente el río alcance niveles críticos. “Puede haber lluvias intensas en áreas urbanas que provoquen daños importantes, incluso si el Salado no presenta una crecida significativa”, explicó.
Ante este panorama, el ingeniero remarcó la importancia de que los sistemas de defensa civil y respuesta ante emergencias se mantengan en estado de alerta y sigan de cerca los pronósticos de corto plazo del Servicio Meteorológico Nacional.
Por otra parte, manifestó su preocupación por los recortes en el organismo meteorológico, al advertir que la reducción de estaciones y personal puede afectar la calidad de los datos. “El dato local es irreemplazable. Perder una estación no es solo perder información actual, sino también una historia clave para el análisis climático”, señaló.
Finalmente, destacó la experiencia de la ciudad de Santa Fe frente a este tipo de eventos y su capacidad de respuesta, aunque insistió en la necesidad de no bajar la guardia ante un contexto climático cambiante.