La cifra de 48 comercios cerrados en apenas tres meses generó un fuerte impacto en la comunidad de Esperanza. Según explicó Diego Baigorria a este medio, esta situación no es fortuita, sino el resultado de un "cuello de botella" donde coinciden la caída estrepitosa de las ventas y el aumento desmedido de los costos operativos.
Para el titular de UCOES, uno de los problemas más graves es la competencia desleal. "El factor más importante es la informalidad. Hoy cuesta muchísimo sostener un comercio en un espacio físico trabajando de manera formal, pagando alquileres y empleados", señaló.
Además, advirtió sobre un proceso peligroso que están atravesando muchos comerciantes: la liquidación de stock para cubrir gastos diarios, lo que luego se vuelve una "misión imposible" de reponer debido a la inflación y la falta de líneas de financiamiento.
Industria en caída y "efecto importación"
Baigorria también vinculó la crisis comercial con el retroceso de la industria nacional. Comentó que rubros como el textil y el calzado están muy castigados, pero que el fenómeno se extiende incluso a fabricantes de electrodomésticos y bazar que han dejado de producir para convertirse en importadores de mercadería de China, Brasil o Bolivia. "Si cae la industria, también cae el comercio y, por lógica, el empleo", sentenció durante la entrevista.
Otro punto crítico mencionado fue el aumento en las tarifas de servicios públicos, calificando el impacto de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) como "calamitoso". Según Baigorria, aunque se discuta el sinceramiento de precios, "de nada sirve si el 70% de la gente entra en una morosidad que solo generará más intereses".A esto se suma la preocupación por la renovación de los contratos de alquiler, los cuales se ajustan a un ritmo inflacionario que el nivel de consumo actual no puede acompañar.
La brecha entre los datos oficiales y la realidad
Hacia el final de la charla, el presidente de la Unión de Comerciantes realizó una importante aclaración sobre por qué las cifras municipales suelen diferir de las que maneja la institución. "El municipio considera que un comercio se dio de baja recién cuando presenta todos los libre deuda de AFIP, API y tasas locales. Pero lo último que hace un comercio que quiebra es poner al día los impuestos para dar la baja definitiva", explicó. Esto genera una distorsión estadística donde, en los registros oficiales, pueden figurar tres comercios habilitados en un mismo local físico, cuando en la realidad solo queda uno intentando sobrevivir.