La delicada situación que atraviesa Lácteos Verónica volvió a quedar en el centro de la escena en los últimos días, luego de que se difundieran versiones que hablaban de plantas totalmente paralizadas y más de 700 fuentes laborales en riesgo. Sin embargo, desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) aclararon que el escenario es complejo, pero no uniforme en todas las unidades productivas.
En diálogo con RAFAELA NOTICIAS, el secretario adjunto de ATILRA, Gino Colasso, explicó que no todas las plantas se encuentran detenidas y que actualmente la firma mantiene actividad en la planta de Lehmann, donde se procesan alrededor de 250 mil litros de leche diarios destinados principalmente a la producción de leche en polvo. En tanto, la planta de Clason permanece paralizada, debido a la falta de volumen de materia prima necesario para la elaboración de leche larga vida y determinados quesos. Mientras que Suardi, también trabaja aunque con menor volumen que la planta de la vecina localidad.
La tensión se profundizó luego de que venciera un acuerdo firmado ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia, mediante el cual la empresa venía realizando pagos parciales y escalonados para afrontar la deuda salarial. Según detalló Colasso, el pasado 12 de enero la empresa sólo realizó un pago de aproximadamente un millón de pesos a unos 60 trabajadores, priorizando a quienes acumulaban mayores atrasos por horas extras, nocturnidad y trabajo en fines de semana y feriados. El resto del personal no recibió depósitos en esa instancia, lo que generó malestar y motivó una asamblea gremial.
Actualmente, los trabajadores registran atrasos en el salario de diciembre y en el pago del aguinaldo, con diferencias según cada situación particular. “La empresa sostiene que ese era el dinero disponible, pero esto dejó a muchos empleados sin percibir absolutamente nada”, explicó el dirigente sindical. Además agregó que, "hoy hicieron un depósito, que es mínimo, para salario nuestro, de $176.000, más o menos, casi "180.000".
Desde ATILRA indicaron que ya se encuentran en negociaciones para firmar un nuevo acuerdo, en el cual la empresa propuso volver a realizar pagos semanales, aunque el gremio planteó la necesidad de introducir mejoras y, sobre todo, garantías reales de cumplimiento. “Nuestra preocupación es con qué recursos van a sostener estos compromisos, cuando las plantas están muy apocadas de materia prima”, advirtió Colasso.
En relación a las versiones que hablaban de posibles medidas de fuerza, el dirigente aclaró que hasta el momento no se han adoptado acciones gremiales de alto impacto, como bloqueos o cortes, priorizando una estrategia de acompañamiento que busque preservar la continuidad de la empresa y las fuentes laborales. “Tenemos todas las herramientas gremiales disponibles, pero la idea es cuidar el trabajo y evitar un cierre definitivo”, remarcó.
Finalmente, Colasso desmintió versiones que indicaban que el sindicato habría regularizado su propia situación económica con la empresa. Aclaró que la firma mantiene una millonaria deuda por aportes y contribuciones sociales, lo que constituye el denominado “salario indirecto” de los trabajadores, y que no existe ningún acuerdo vigente al respecto. “Son miles de millones de pesos los que se adeudan y no hubo ningún tipo de arreglo”, subrayó.
Mientras continúan las tratativas, la incertidumbre persiste para cientos de familias que dependen de la actividad de Lácteos Verónica, en un escenario que, si bien no implica el cierre total de las plantas, expone una situación de extrema fragilidad económica y laboral.