La situación de los jubilados en localidades pequeñas de Santa Fe atraviesa un momento crítico. Así lo advirtió Ana María Caneva, quien describió un escenario marcado por la falta de médicos, dificultades en el acceso a turnos y recortes en prestaciones del PAMI.
Uno de los principales problemas se da en la atención primaria. En muchos pueblos, los profesionales de la salud viajan desde otras localidades y atienden con una frecuencia limitada. A esto se suma un cambio en el sistema de pagos que, según explicó, reduce significativamente los ingresos de los médicos, poniendo en riesgo la continuidad del servicio.
La dirigente advirtió que el nuevo esquema, basado únicamente en el pago por cápitas, deja de lado el reconocimiento por consultas y otros adicionales, lo que desincentiva a los profesionales a sostener su trabajo en comunidades con baja densidad poblacional. En ese contexto, crece el temor a quedarse sin médicos de cabecera.
Las dificultades también se extienden al acceso a especialidades, con faltantes de turnos en áreas como oftalmología y otorrinolaringología, además de demoras en la asignación de consultas en sanatorios. A esto se suma la problemática con la entrega de medicamentos y elementos esenciales, como pañales, que presentan fallas en la logística actual.
En paralelo, los centros de jubilados enfrentan una situación económica compleja. Caneva señaló que los talleres que funcionan con aval de PAMI aún no recibieron pagos en lo que va del año, mientras que subsidios que anteriormente ayudaban a sostener las actividades fueron suspendidos. Esto impacta directamente en la continuidad de propuestas sociales y recreativas para los adultos mayores.
El panorama, aseguran, refleja una desigualdad estructural entre grandes ciudades y pueblos, donde el acceso a la salud y a servicios básicos se vuelve cada vez más limitado. Frente a esto, desde el sector remarcan la necesidad de visibilizar la situación y sostener el reclamo para garantizar condiciones dignas de atención.
A pesar del contexto adverso, desde los centros de jubilados aseguran que continuarán organizándose y acompañando a sus comunidades, en un escenario donde la solidaridad y el compromiso siguen siendo claves para afrontar las dificultades.