La crisis que atraviesa la empresa Lácteos Verónica sumó un nuevo capítulo de tensión en las últimas horas, luego de que trabajadores y activistas de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) decidieran permanecer en las afueras de las plantas de Lehmann, Clason y Suardi para impedir un eventual cierre de las instalaciones con candados o el retiro de equipamiento.
La medida fue adoptada por los operarios ante la profundización del conflicto laboral y la falta de definiciones por parte de la empresa, en un contexto marcado por salarios adeudados, reducción de la actividad industrial y negociaciones que no logran encauzar una salida.
Según informaron los trabajadores, la presencia dentro de las plantas busca evitar cualquier intento de desmantelamiento o paralización definitiva de las fábricas, mientras se aguardan respuestas concretas sobre el futuro de la compañía.
Un conflicto que se agrava
La situación de la firma láctea se deterioró en los últimos meses y afecta a cerca de 700 trabajadores distribuidos en sus tres establecimientos productivos en la provincia de Santa Fe.
El conflicto se intensificó luego de una audiencia reciente entre representantes de la empresa y el gremio que terminó sin acuerdo. Tras ese encuentro, la compañía envió telegramas a parte del personal informando una reducción de la jornada laboral a cuatro horas diarias, medida que se extendería al menos hasta abril, aunque ningún detalle fue especificado en esas notificaciones.
En los mensajes dirigidos a los trabajadores, la empresa argumentó que la decisión responde a la “notoria crisis” que atraviesa y a la caída en los niveles de producción, aunque aseguró que la intención es preservar los puestos de trabajo.
Sin embargo, los operarios sostienen que la medida profundiza la incertidumbre y remarcan que existen salarios impagos desde diciembre, incluyendo el aguinaldo y otros haberes correspondientes a los primeros meses de 2026.
Plantas paralizadas y reclamos
En la práctica, la actividad industrial en las plantas de Lehmann, Clason y Suardi permanece prácticamente paralizada desde hace semanas. La falta de materia prima y la interrupción de la cadena de abastecimiento impiden retomar los niveles normales de producción.
En ese escenario, trabajadores y sus familias comenzaron a movilizarse en distintas localidades para visibilizar la crisis y reclamar una solución que garantice la continuidad laboral.
La preocupación también alcanza a los productores lecheros que proveían materia prima a la firma y a las economías locales vinculadas a la actividad industrial.
Permanencia en las plantas
Frente al temor de un cierre o de que se retiren equipos o mercadería, dirigentes sindicales confirmaron que el gremio acompañará la permanencia de los trabajadores en las fábricas.
Desde ATILRA sostienen que el objetivo es resguardar las instalaciones y las fuentes laborales, al tiempo que exigen el pago de los salarios adeudados. “No queremos que se lleven nada. Primero que abonen los sueldos atrasados”, señalaron desde la conducción sindical, al explicar la postura adoptada ante la crisis.
De esta manera, las plantas permanecen con presencia permanente de operarios y militantes gremiales, mientras el conflicto continúa abierto y sin una resolución inmediata.
Incertidumbre sobre el futuro
En paralelo, siguen circulando versiones sobre la posible venta de la empresa o el ingreso de nuevos inversores, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial de negociaciones en curso.
Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo de Santa Fe continúa interviniendo en el conflicto a través de audiencias entre las partes, en un intento por evitar el cierre de las plantas y la pérdida de cientos de puestos de trabajo en el sector lácteo santafesino.
La permanencia de trabajadores frente a las fábricas marca el punto más crítico del conflicto hasta el momento, en una disputa que ya impacta de manera directa en varias localidades del centro y norte de la provincia.