El concejal del PJ de la ciudad de Santa Fe, Jorge Fernández, cuestionó los recientes aumentos del boleto de colectivos y presentó un proyecto para establecer un tope que limite las subas en función de indicadores económicos vinculados al poder adquisitivo de los usuarios.
Según explicó, actualmente el incremento del pasaje es una decisión que toma exclusivamente el Ejecutivo municipal, sin intervención directa del Concejo. “Hace casi veinte años al Concejo Deliberante le quitaron las competencias en esta materia y hoy el Ejecutivo aumenta el boleto cada vez que las empresas plantean un incremento en los costos operativos”, sostuvo.
En ese sentido, el edil señaló que el proyecto del bloque justicialista busca establecer parámetros objetivos que permitan fijar un límite a los aumentos. La iniciativa propone que las subas no superen el indicador más bajo entre cuatro variables: la paritaria municipal, la paritaria provincial, la paritaria de empleados de comercio y el Índice de Precios al Consumidor elaborado por el IPEC.
“Lo que buscamos es que el aumento tenga alguna razonabilidad y que esté vinculado al poder adquisitivo de quienes usan el sistema”, explicó.
Fernández también criticó la falta de información sobre cómo se determina el valor del boleto, que actualmente se ubica en 1.720 pesos. “No hay transparencia. Nadie sabe por qué cuesta 1.720 y no otro valor. No se explican con claridad cuáles son los costos ni cómo se llega a esa cifra”, afirmó.
El concejal sostuvo además que el impacto del transporte en los ingresos de los trabajadores creció de manera significativa en los últimos años. Según detalló, cuando asumió el intendente Juan Pablo Poletti el costo del transporte representaba alrededor del 6,5% del salario mínimo, mientras que actualmente supera el 20%.
“Se triplicó el impacto del boleto en el salario y el servicio sigue siendo deficitario. El único que termina pagando la crisis del sistema es el usuario”, remarcó.
En ese marco, el edil también vinculó la situación del transporte con la eliminación del fondo compensador para el interior del país por parte del gobierno nacional encabezado por Javier Milei, lo que, según explicó, profundizó la crisis del sistema en ciudades como Santa Fe.
Más allá del tema del transporte, Fernández fue crítico de la gestión municipal y aseguró que existe una distancia entre el diagnóstico oficial y la realidad que plantean los vecinos.
“El relato del intendente describe una ciudad en la que yo no vivo y en la que tampoco viven los vecinos con los que hablamos todos los días”, expresó.
En esa línea, consideró que la actual gestión representa la continuidad de un ciclo político iniciado en 2007 que, a su entender, “está agotado” y carece de nuevas ideas para resolver los problemas estructurales de la ciudad.
“Lo que veo es que el intendente intenta evitar que el barco se hunda, pero el barco no avanza para ningún lado”, concluyó.