El escritor e investigador, Matías Dalla Fontana, repasó el auge de los corsos en Avenida Freyre y en los barrios de la ciudad.

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En el marco de los festejos de carnaval, el escritor, investigador y divulgador de la historia santafesina, Miguel Dalla Fontana, dialogó con Radio Mitre Santa Fe, sobre el pasado festivo de la ciudad y la fuerte identidad barrial que supieron tener los corsos y comparsas.

Durante la entrevista, Dalla Fontana recordó que los carnavales de la ciudad de Santa Fe tuvieron su época de esplendor entre las décadas del 60 y 70 —e incluso parte de los 80— con epicentro en la tradicional Avenida Freire.

 

Avenida Freyre, símbolo del carnaval santafesino

Según explicó, los corsos en Avenida Freyre convocaban a murgas, comparsas y candombes que desfilaban ante un público que ocupaba las veredas con sillas y vivía la fiesta con intensidad. A diferencia de la actualidad, las comparsas no eran contratadas: competían en concursos con jurados integrados por representantes institucionales y vecinos, lo que le daba “un marco transparente” a la premiación.

Entre las agrupaciones más recordadas mencionó:

Los Enfermeros y Los Lincheras, del Parque Juan de Garay

Los tradicionales Payasos de Alto Verde y Lucero del Norte

La Comparsa de la Suerte, nacida en 1965 y vinculada a simpatizantes de Club Atlético Colón

La Perla del Oeste, de Rincón

La Rosa del Oeste, del barrio Alfonso

Los Hijos de Paturuzú, de Villa del Parque

La Comparsa de la Suerte, integrada por más de cien personas vestidas de rojo y negro, llevaba un estandarte con la leyenda: “En el firmamento santafesino, Colón viejo nomás”.

Los “Negros Santafesinos” y la raíz afro

Dalla Fontana también hizo referencia a una de las comparsas más emblemáticas de la historia local: la de los “Negros Santafesinos”, impulsada a comienzos del siglo XX por Demetrio Acosta, conocido como “Negro Arigós”.

 

Aquella agrupación, conformada por afrodescendientes, marcó una tradición que con el tiempo fue mutando. El investigador explicó que, ya en décadas posteriores, quienes querían representar a esa comparsa se pintaban el rostro con corcho quemado, recreando una imagen que había sido parte de la identidad festiva santafesina.

En ese sentido, destacó que barrios como Santa Rosa de Lima aún conservan una fuerte raíz afrodescendiente y mantienen vivo el ADN cultural del candombe.

La identidad barrial que se fue diluyendo

Consultado sobre qué cambió con el paso del tiempo, Dalla Fontana señaló que el debilitamiento de clubes, vecinales y parroquias impactó directamente en la organización de los carnavales.

“Había una identidad barrial muy marcada. Era difícil que alguien se moviera de su barrio para participar en otro. Todos se conocían, sabían los apellidos, compartían el club y las instituciones”, explicó.

Para el historiador, la fragmentación urbana, el crecimiento de la ciudad y el aislamiento social fueron factores que hicieron que esa participación colectiva se fuera perdiendo desde los años 80 y 90.

No obstante, subrayó que algunos sectores aún conservan esa tradición, como Alto Verde, Villa del Parque, Santa Rosa de Lima y el entorno del Centro Cultural Birri.

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